sábado, 31 de enero de 2009

Cuba: 50 años de mentiras de todo tipo y de todos los bandos

Cuba es desde hace mucho el escenario de una permanente guerra de propaganda. Una especie de lugar en el que se detiene el tiempo y toma parte una batalla ideológica: ¿es posible resistir a la economía de consumo? Ni el régimen de los Castro -ahora hablamos de dos de ellos cuando antes solo existía uno- ha conseguido aislar su país de las bases del capitalismo actual: comercio, intercambio, consumo...

Todos parecemos jugarnos mucho al hablar de Cuba. ¿Sirve la libertad de algo si se tiene el estómago vacío, se pasa frío o se está enfermo? ¿Merece la pena vivir con las vacaciones aseguradas si no te dejan decir lo que piensas? Cuba, una dictadura según la tipología de los vencedores de la Guerra Fría, es, la mayoría de las veces, un rehén del eterno debate socialdemocracia vs. liberalismo a la europea que, a pesar de la actual crisis y el derrumbamiento del sistema financiero internacional, sigue dando como vencedores a los conservadores.

Este fin de semana están teniendo lugar dos manifestaciones relacionadas con la isla. Una pide la retirada del embargo y las "manos fuera" de un país que aún aspira a ser soberano. La otra, una rápida transición a un sistema pluripartidista y oficialmente democrático, en sintonía, además, con los principios más liberales. Las dos reivindican prácticamente los mismos principios -autonomía, independencia, libertad de elección, democracia- pero están, en realidad, radicalmente opuestas. Esto debería decirnos algo sobre cómo se desgastan las palabras y lo poco que llegan a valer al cabo de un tiempo.

No me identifico con ninguna de las dos marchas. Llevo un tiempo pensando que los que no nos hemos ido a Cuba a construir el socialismo y extenderlo por la región no lo hemos hecho por algo: nuestros privilegios. Cosas que tenemos y no queremos perder o compartir. Egoísmo, más aprendido que natural. Por eso me parece hipócrita desear para los demás lo que no quiero para mí. Y tampoco pretendo que me vean con los supuestos adalides de un liberalismo que practica lo contrario de lo que imparte públicamente: hoy por hoy, la lideresa Esperanza Aguirre está más cerca del intervencionismo y el KGB soviético que de una conducta mínimamente presentable y acorde con los principios constitucionales españoles y europeos.

Cuba debe ser libre y eso ha de decidirse democráticamente -que cada uno entienda lo que quiera con esto-. Y nosotros, honrados y consecuentes con lo que pensamos.

miércoles, 28 de enero de 2009

Tras el agujero, la realidad...


Sobre el escándalo del espionaje en Madrid -que sigue creciendo y ya veremos si supera al de las escuchas del CESID- se está informando y opinando mucho durante estos días. A las exclusivas de EL PAÍS se han sumado las de EL MUNDO y PÚBLICO, y supongo que falta bastante poco para que todos los medios publiquen noticias propias sobre este tema.


El mecanismo periodístico que se ha puesto en marcha ha permitido agujererear esa pared que nos separa de la realidad de la vida pública, para que nosotros mismos nos convirtamos en espías y hagamos de una suerte de voyeurs en diferido.


El espectáculo que arroja esta experiencia es devastador:


- El tren de vida de los políticos implicados es muy alto. Casi todos son ricos. ¿Lo son por estar en política o están en política por serlo? Me temo que, en este caso, las dos cosas.


- Lo hurtado por los espías, por los medios por los que nos informamos y, en definitiva, por nosotros, nos revela una auténtica trama de nepotismo, de enchufes y chanchullos que nada tienen que ver con la libre competencia que un Ejecutivo regional liberal debería abanderar.


- A la lucha por el dinero y el poder se unen las ambiciones, recelos y circunstancias personales. Sorprendentemente sobreviven la envidia y el odio a las montañas de euros y de activos. Lo cual no tiene por qué ser una buena noticia.


- Los ciudadanos estamos aprehendiendo todos estos datos como si se tratara de una novela por entregas -así nos la narran-, pero de ficción. Lo más trágico es que muchas de estas noticias nos las esperábamos (recibimos la historia como de ficción pero, al mismo tiempo, la aceptamos como cierta). Lo cual dice bastante poco de nosotros en cuanto a gestores de nuestra vida privada dentro de una sociedad que requiere de nuestra participación en ciertos asuntos públicos. Aunque el funcionamiento de una democracia requiera de esta irresponsabilidad básica.


- Queda por ver la motivación de los informadores que están revelando estas noticias. Los motores de estos no son meramente altruistas, aunque en alguno de los medios de comunicación el celo profesional podría aproximarse a algún tipo de ideal que arrojara un poco de esperanza (con "e" minúscula) sobre el oscuro panorama.


Sobre esto podemos decir más sandeces. Pero vamos a esperar a ver qué sale en las próximas horas. ¿No?

lunes, 19 de enero de 2009

Aguirre es lo que nos merecemos...

Lo ha sacado El País en exclusiva. La Comunidad estaría contratando a ex policías y ex guardias civiles para vigilar tramas delictivas, casos de corrupción... ¿Con qué dinero y límites? El diario de PRISA tenía la semana pasada a Granados, el triconsejero afectado por este "escándalo", en una simpática entrevista en contraportada. Cómo se las gastan...

Dice Tomás Gómez, líder del PSM, es decir, de la nada, por ahora, que se trata "del peor caso de corrupción de la historia de la democracia española". De confirmarse, quiere decir. Tomás Gómez tiene escasa memoria. El "tamayazo", golpe de mano y pucherazo que sirvió para que los madrileños tuvieran a esta presidenta, fue mucho más gordo. Además, ambas lógicas andan relacionadas.

Pero la democracia ha tenido muchos casos de corrupción y tramas delictivas, paralegales, además de cosas peores. ¿No? Es mejor dejar el superlativo para otros ámbitos.

Sigo pensando que tenemos lo que nos merecemos. ¿Quién se manifestó contra aquel pucherazo? ¿Y por la campaña contra el doctor Montes? ¿Y contra la privatización de la Sanidad y Educación? Pues ahí la tenemos, con una mayoría absoluta espectacular. Aguirre es un síntoma del bajo nivel de nuestros políticos, de nuestra democracia y, por supuesto, del socialismo madrileño.

Seguirán haciendo lo que les dé la gana. Lo saque El País o no. No debiéramos seguir de brazos cruzados. Las amplias mayorías absolutas acaban siendo muy perjudiciales.

viernes, 16 de enero de 2009

Soraya se abre a EL MUNDO...

Se abre, claro, metafóricamente hablando, a no ser que el domingo -el día en que Pedro J. quiere vender más ejemplares- haya alguna foto desde otro ángulo. Esperemos que no, aunque uno nunca deja de sorprenderse en este país. ¿O hay que esperar que sí? ¿Qué diría Antonio Burgos?

A alguno de los que conozco le ha parecido muy bien lo de la portavoz parlamentaria del PP. "Así evolucionan; qué bien que esta chica se desmelene, porque es moderna...". A mí me parece lamentable, igual que cuando Miguel Sebastián dijo que "el petróleo me los pone de corbata", en una entrevista en exclusiva para el mismo rotativo, en la que lucía la camiseta de la selección española. Dos bajadas de pantalones ante el mago de la prensa que todo lo puede y al que hay que contentar como sea.


Desde el desplante de Felipe -y la que le cayó como consecuencia de ello- todos quieren tener su particular romance con Pedro J. Un político que quiere serlo sin que se le vote, a base de portadas de periódicos. Influir, crear opinión, sacar a los políticos en calzones en sus portadas. No tiene límites. Y paro porque empiezo a parecerme a Carlos Carnicero.

No dudo de que Soraya sea muy moderna, pero Pedro J. se las ha vuelto a jugar. Este PP está sin rumbo, no contenta a nadie, no gusta y ya ni siquiera molesta. Me da la sensación de que están bastante desesperados.

lunes, 12 de enero de 2009

Salir a la calle por Palestina

Estuve en Cibeles junto a unas ciento y pico mil personas, entre las que había actores, sindicalistas y algún que otro representante político. Dos días antes Luis Solana nos comentaba en una cena que "el tema de Israel y Palestina levanta tanta discusión e implicación en España casi como el de la Guerra Civil". En tal momento no le creí y preví una asistencia ridícula a la manifestación.

Todo lo contrario. A pesar del frío y la escasa publicidad, los augurios más optimistas se quedaron cortos: no hace falta ser de izquierdas o "progre" para sentir cierta indignación por lo que está sucediendo en Gaza. O mucha rabia.

Cierto es que he dicho en otras ocasiones que lo que conocemos de Israel y Palestina lo aprehendemos mediado, de modo que participamos de ello como si de una especie de película bélica se tratara. Como un espectáculo más. Pero ni Jean Baudrillard llegaría a negar que las 850 víctimas mortales están ahí. Mueren todos los días y lo hacen de manera manifiestamente injusta. Como siempre en Palestina.

Sobraron ciertas proclamas y las pedradas a la embajada de Israel. En la marcha estábamos muchos no adscritos a ningún partido que rechazamos todo tipo de salvajismo que se pueda acercar mínimamente al estilo del sionismo más radical. Algunos hacen de su adolescencia prolongada un modo de vida.

miércoles, 7 de enero de 2009

Chacón estaba guapa en la Pascua Militar...

... después de todo lo que le ha caído, no es para tanto.

Supongo que para opinar lo que hacemos la mayoría de las veces es tratar de encajar nuestra reacción más o menos espontánea en la opción política a la que solemos votar. O si no, nos tachan de heterodoxos, raros, o de que queremos llamar la atención.

No es este Gobierno un Ejecutivo que me entusiasme. Tampoco lo detesto.

Pienso que Chacón estaba guapa y bien vestida en la cita oficial. No creo que haya que darle más vueltas.

La opinión de los mandos militares sí merece ser escuchada: es su campo. La del resto, la de los creadores de opinión profesionales, es mero relleno. Como esto. Una página en blanco que hay que pulir porque con ello nos va la vida.

¿Qué tal si los diarios sacasen, de vez en cuando, algunas páginas y huecos en blanco? ¿Los compraríamos más? Serían más sinceros.

lunes, 5 de enero de 2009

¿Por qué no nos dejan abortar?


No me parece mal que haya grupos "Provida"; lo que me fastidia enormemente es que estos quieran tutelar la conducta de todas las familias. Se trata de una intervención casi totalitaria en la vida del ciudadano, soporte de la democracia actual asentada sobre un sistema capitalista de consumo.


Al considerar el aborto como un asesinato, este tipo de organizaciones encuentran la perfecta justificación para arremeter con todas sus fuerzas sobre quien intenta ejercer lo que debería ser un derecho en muchísimos supuestos. El paroxismo llega ejemplificado con películas como "Palíndromo", del chiflado Todd Solonz, en la que un grupo de este tipo paga a un matón para asesinar a los dueños de las clínicas abortistas.


Si lleváramos la lógica "Provida" al extremo, nos daríamos cuenta de que esta campaña que llevan adelante no tiene sentido alguno: asesinar sería también ponerse condón, puesto que se estaría evitando el nacimiento de una persona, se estaría cerrando la puerta a una vida potencial, luego se estaría matando. ¿Qué diferencia encontraríamos con el aborto al tratarse de una interrupción del embarazo preventiva?


Podemos ir más lejos: puesto que la naturaleza está poblada de vidas potenciales -embarazos que podrían producirse en cualquier momento y dar a esas vidas candidatas la posibilidad de producirse- sería también una especie de asesinato el no estar todo el día tratando de reproducirnos. Lo que quizá justificaría a los violadores sin preservativo como una especie bienhechora, o al menos, con posibles efectos colaterales positivos.


Supongo que se me puede acusar de cualquier cosa con estas manipulaciones. En una vida tan mediática como la nuestra, cada uno adecua el discurso a la realidad que quiere vivir. Los "Provida" han hecho aparentemente de esto su forma de vida. Menos mal que son pocos y, además, exagerados por los medios para llamar la atención. Con el cambio de la Ley del Aborto los volveremos a ver.

sábado, 3 de enero de 2009

¿Nos jugamos en las elecciones vascas el fin de ETA?


Los últimos acontecimientos en la lucha contra ETA revelan la gran oportunidad ante la que nos encontramos de terminar con la banda terrorista. Quedan menos etarras, están desorganizados y probablemente divididos, pero esta situación de debilidad no debe llevarnos a ignorar factores muy importantes del problema político vasco que frecuente –y elegantemente- son olvidados y apartados de la agenda político-mediática.


Estas circunstancias estructurales del conflicto se pusieron de manifiesto una vez más tras el atentado del pasado 31 de diciembre contra las instalaciones de la EiTB y otros medios de comunicación. Todo pareció, como siempre, funcionar como si estuviera surgiendo de un guión premeditadamente escrito y ensayado: condenas de unos y otros partidos, coincidentes en lo básico pero divergentes en los matices.

Todos en su papel.

En esta ocasión –a dos meses de unas elecciones autonómicas que fueron convocadas ayer- destacó el PNV al tachar de “chantaje fascista” el coche bomba explosionado por ETA. Los explícitos rechazos de socialistas y populares coincidieron aproximadamente, en un simulacro de unidad antiterrorista que se viene repitiendo frecuentemente durante los últimos meses. Solo pareció salirse del papel un exaltado Javier Arenas, que fue más lejos que Francisco José Alcaraz al desafiar al presidente Zapatero a que luchara de verdad contra ETA. La izquierda abertzale se mantuvo a su nivel (el que tiene), sin expresar ninguna denuncia contra lo sucedido. Ninguna novedad.

Distintos perfiles.

El hecho de que los comicios autonómicos vascos estén en un horizonte cada vez más cercano subraya con más fuerza las motivaciones de los políticos del País Vasco y Madrid en sus diferentes manifestaciones y declaraciones. La primera, probablemente, expresar el repudio absoluto a una forma de violencia que viene cobrándose la vida de inocentes desde hace cuarenta años. Pero, detrás, la idea de vender un determinado producto, una determinada imagen de marca de cara a un concurso que se ve cada vez más cercano. A saber, unos socialistas que representan el cambio en Euskadi, civilizados pero firmes contra ETA; unos populares con más reproches que propuestas, decididos a ahogar a la banda policial y judicialmente, aunque para ello haya que cambiar las leyes a golpe de decreto; un PNV soberanista pero hastiado de la barbarie etarra, con el cual los vascos seguirían “en buenas manos”; y así una lista interminable de consignas que los políticos que viven de sus cargos representativos en Euskadi seguirán vertiendo durante semanas y meses hasta que todo quede claro el día 1 de marzo.


Economía de mercado
Este engranaje podría responder a un mecanismo similar al de una economía de mercado aplicada al sistema democrático: los ciudadanos consumen el producto político que más les convenza: que sea más sensato, más seguro, fiable, eficaz, o bien más arriesgado y valiente. Todos estos atributos serán ofrecidos a los electores vascos durante una campaña electoral que lleva ya semanas en marcha. También las condenas a los actos terroristas reproducen este esquema comercial, con una planificación, un planteamiento y un desenlace. La política es una profesión que exige a veces de esta puesta en escena.

Algunas preguntas
Sería fácil, después de este breve análisis, caer en un escepticismo casi destructivo. Pero hay que hacerse algunas preguntas más: ¿a quién votar? ¿Es el objetivo de las elecciones dirimir quién puede acabar antes con ETA, o más bien hay otros factores –economía, empleo, derechos sociales, asistencia, etc.- que los electores tendrán en cuenta? ¿Cuánto pesará el nacionalismo frente a los problemas de cada día? ¿Es España la culpable de los problemas de todo tipo que padece Euskadi? A estas alturas parece difícil que, frente a una avalancha de marketing político como vamos a vivir, haya algún partido que pueda evitar el cálculo y hablar con las ideas verdaderamente claras.
“Empezar a hacer cosas”
Desde hace tiempo parece que los socialistas de Euskadi merecen una oportunidad, quizá por representar la única tendencia no nacionalista en el País Vasco –si tenemos en cuenta el nacionalismo españolista del PP-. En un Congreso sobre Periodismo y Política, Patxi López nos comentó lo siguiente a un grupo de estudiantes, hace unos tres años: “A ver si acabamos con el problema de ETA para poder empezar a hacer cosas”. ¿Frases hechas de políticos carismáticos?

Una huella profunda
Puede que suene macabro, pero cuarenta años de asesinatos dejan al organismo adaptado para tolerar ciertas deformaciones y daños. La sociedad política vasca está demasiado acostumbrada a ETA, a sus perjuicios, pero también a sus “ganancias secundarias”. Hasta tal punto está esa sociedad adaptada al sufrimiento que la desaparición de su causa mediata podría no ser una labor tan sencilla como podría pensarse. ¿Reivindicaría sin ETA el PNV de la misma forma el “conflicto político vasco”? ¿Qué ofrecería la izquierda abertzale, legal o ilegalizada? ¿Y Ezker Batua? ¿Pediría el PP un Ministerio de las Víctimas del Terrorismo para seguir haciendo oposición, una vez muerto el terrorismo abertzale? ¿Serían los socialistas en Euskadi los garantes del cambio como lo fueron los de Felipe González en 1982? ¿Nos decepcionarían?

¿En quién confiar?
Aunque no debemos olvidar que ETA forma una parte importantísima del espectáculo socializador de la política vasca y, por tanto –y por los beneficios que retribuye- será difícil de eliminar física y culturalmente, hemos de confiar en políticos lo suficientemente honrados que sean capaces de renunciar a ciertos réditos mediáticos con el objetivo de hacer esas “cosas” que nos prometió Patxi López? ¿Estará éste cualificado para ello? ¿Le dejarán? ¿De quién depende?

jueves, 1 de enero de 2009

Una lección de humanidad -al menos para mí-

Me comunica una persona muy apreciada que su familia está apenada por la tragedia sufrida por un ser muy querido: una amiga íntima, jovencísima, con un porvenir fenomenal, ha muerto en accidente de tráfico. Es como si no avisaran. A los que no nos han pasado estas cosas a veces nos suenan como historias muy mediadas, similares a las que escuchamos por radio o televisión. Por eso no encuentro términos o palabras para describir lo que se debe de experimentar cuando te sucede algo así. Casi mejor, pues de lo contrario estaría mintiendo.

Esta familia ha interrumpido sus vacaciones y ha asistido al tanatorio y al entierro de su amiga. Después de una de las reuniones más tristes de su vida, marchándose ya, la mujer de quien me cuenta la historia, amplia conocedora de la actualidad internacional, ha dicho algo así como: "Ya sabes lo que es esto. Imagínate lo que tienen que estar pasando los de Gaza".

Me parece que, cuando se tiene tal dolor interno y se es capaz de realizar esta reflexión -¿qué cojones me importa Gaza inmediatamente después de recibir una patada en los testículos, por ejemplo?- se demuestra ser de una pasta especial. Se da una lección de coherencia que destroza el cristal vidrioso del espectáculo que viene tejiendo nuestras vidas desde nuestro bautizo social. Esta dosis de humanidad demuestra que el veneno inoculado por los medios (pasividad incipiente) no lo está del todo y que el individuo que vale puede salir adelante a pesar de la dosis.

Como mínimo es interesante conocer a gente que se trata con personas así.