martes, 28 de julio de 2009

Los peligros de posar en las fotos

No se me da nada mal tener un día malo.

Ese tipo de jornadas desarrollo una especial habilidad para encontrar defectos en ciertas conductas sociales.

Me he topado en Tuenti con un grupo de conocidas que hicieron recientemente una salida conjunta al centro de Málaga. Hay unas cien fotos que demuestran lo que estoy diciendo. Quedaron para pasarlo bien. Y sonrieron. Sonrieron durante bastante tiempo. Durante tanto tiempo que dudo que les restara espacio para hacer algo más.

Lo que la cámara mostró o muestra pretende ser lo que sucedió aquella noche. Todas sonreían y todas eran guapas. Pero tan preocupadas estaban de posar, de salir relucientes ante una máquina que devora la realidad para quedarse solo con el spot, con la superficie, que no podían ni siquiera mirarse entre ellas.

Se quedaron ciegas por el flash y se conducían siguiendo sus instintos. Ya no tenían vista, solo sonrisa.

Las personas que las rodeaban en el bar lo achacaron a un exceso de alcohol que no se había producido: no había habido tiempo. Pero las señoritas trastabillaban y tropezaban entre sí con el objeto de sacar la mejor faz ante la cámara.

Ninguna de ellas recordó, al día siguiente, nada de lo sucedido. Pero para ello tenían las fotos, que, por supuesto, mostraron a las amigas y conocidas que no pudieron asistir a la cita. En un momento del día de resaca, las chicas se dieron cuenta de que faltaba una ellas: ¿dónde estaba Sara?

Hasta el día de hoy, nadie la ha encontrado. Los últimos que la vieron mencionan que se dirigía ebria de sonrisas directamente a una de esas cámaras. De esas avanzadísimas y carnívoras máquinas de detener la realidad... y de quedarse con la mejor parte.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

De todos es sabido que las tias son unas superficiales.

Andrés Villena Oliver dijo...

Lo que te lleva, a ti, a la dualidad hombres-profundos; tías-superficiales. Con la que no puedo estar de acuerdo.

De muchos es sabido de mi antifeminismo militante, pero ahí no llego.

Macu dijo...

Interesante. Compartido. Celebro además el punto fantástico del cierre.