martes, 14 de julio de 2009

Tu piscina ya no es la que era

A veces, te paras a pensar, y te das cuenta, de verdad, de que te has hecho mayor. Incluso viejo, vaya usted a saber. Esto no sucede con un gatillazo, un tremendo tirón en la espalda o al ver que uno se ha quedado sin pelo. O cuando uno se da cuenta de que tiene cinco hijos. No, no, nada de eso. Hay pistas mucho más sutiles que nos ofrecen el camino.


Has vuelto a casa de tus padres -tu casa, por supuesto- por unos meses y frecuentas la piscina. Esa piscina que antes era tan grande y divertida y que ahora está casi vacía. No hay niños jugando, como cuando eras "pequeño".

Bueno, rectifico. Sí hay niños. ¡Pero son hijos de los chicos y chicas con los que tú jugabas allí apenas antesdeayer!

Son millones, una masa. Cuando a la gente le da por parir es insaciable. Y te puedes encontrar solo frente a ocho niños que llevan dos horas bañándose en tu piscina. Dos horas sin salir del agua...

Está claro que en ese agua no vas a bañarte. ¡Dos horas sin salir del agua!

Descartado el baño, te fijas en tus ex compañeros de juegos que sí tienen empleo, no como tú, que estás parao, y te das cuenta de cómo les van las cosas. O, al menos, del empeño que ponen en mostrar que son unos triunfadores. Para ello la tecnología ha inventado todo tipo de trastos. Ahora bien, la barriga y la calvicie siguen a tu favor y denuncian a quien está sufriendo más el paso de los años.

No es que los niños no te gusten, es que esos niños no te gustan. Y es que no son niños, son síntomas. Señales de edad, de futura vejez, son el paso del tiempo. Por tanto, para luchar contra este envejecimiento prematuro que pronto se tornará en muerte, no tienes otro remedio que, con el pie, tratar de ahogar a uno de esos síntomas. Al más cabezón, en señal de protesta.

Sí, entiendo que todo haya acabado tan mal y que, después de los bofetones y la policía, hayas acabado en ese agua de meados. Pero es el riesgo que tienes que correr. ¡No se puede luchar contra el tiempo!

3 comentarios:

natxox dijo...

Yo le vendí el alma al diablo y tengo pelo, no tengo canas y no tengo barriga. Sobrinos entre 21 y 3 años, 19. (tengo que contarlos, no me acuerdo del número).

Andrés Villena Oliver dijo...

Es que es usted un personaje de dos dimensiones, del cine, que solo se gasta cuando se estropea la cinta.

Anónimo dijo...

¿Sabes dónde hay más síntomas? En el patio de tu colegio, en el de los más pequeños.
Es casi deprimente ver el diminuto territorio en el que nos podíamos pasar corriendo todo el día.

Marta