Después de más de medio año de desempleo durante el que te has lamido todas las heridas, en el que has lamentado el tener una, dos o tres licenciaturas para nada; después de hacer a tus padres diez años más viejos vegetando en el salón, de conocerte todas las webs de Internet y muchas más, de patearte la ciudad más importante -en negocios- de España en busca de un maldito sostén económico, llega...
¡¡¡Tu primer día de trabajo!!!
Es como al final de la película "El método": tanto rollo, tanta tensión y peleas para, al fin y al cabo, tener que fichar todos los días -de lunes a viernes si tienes suerte- y currelar como un cabrón.
Entonces, recuerdas a Bakunin -o, mejor, la solapa de uno de sus libros-: "El trabajo no ha de ser un privilegio sino un derecho"...
... y a las dos horas de estar aprendiendo nuevos formatos, nuevos "lenguajes" (los anteriores ya no valen) ya has olvidado todo el "período de humildad" del paro...
Continuará... (que conste que estoy contento)
martes, 17 de noviembre de 2009
lunes, 16 de noviembre de 2009
Indignación
Si la revolución es una hija de la envidia, como dice Bertrand Rusell en La conquista de la felicidad, la indignación es la madre de toda conciencia crítica, cívica y, por tanto, útil para la humanidad.
Y yo, continuamente, me siento indignado.
Me indigna el otoño y, más aún, noviembre. Me indignan las navidades, pues, durante estas, recuerdo la cantidad de trabajo que voy a tener al volver -y continuamente compruebo si estoy disfrutando lo suficiente-.
Después, me suele indignar el frío y la oscuridad de enero y febrero.
Una vez que ha llegado el sol de la primavera, empiezo a pensar en lo caluroso que será el verano.
Durante el aciago y desolador estío, busco cualquier brisa para darlo por muerto y ofrecer la bienvenida a los aliviantes vientos de septiembre.
Llega ese mes y no me pilla contento, más bien indignado, por variar: volvemos a trabajar y no me han cambiado al jefe. O jefa.
A poco que me dé cuenta hemos llegado a noviembre y el círculo se ha cerrado. Es curioso: todos los años digo lo mismo y nunca recuerdo lo que dije el año anterior. Por lo que la amnesia estacional es una hija de ...
Pero no todo es oscuro: esta indignación deviene en ideología progresista. Pero, ojo, ideología imposible de aplicar en la práctica. De ahí que siempre esté uno exigiendo más, una ruptura, una revolución... Y así entramos en el marxismo y no salimos.
Somos "mu" sencillos.
Y yo, continuamente, me siento indignado.
Me indigna el otoño y, más aún, noviembre. Me indignan las navidades, pues, durante estas, recuerdo la cantidad de trabajo que voy a tener al volver -y continuamente compruebo si estoy disfrutando lo suficiente-.
Después, me suele indignar el frío y la oscuridad de enero y febrero.
Una vez que ha llegado el sol de la primavera, empiezo a pensar en lo caluroso que será el verano.
Durante el aciago y desolador estío, busco cualquier brisa para darlo por muerto y ofrecer la bienvenida a los aliviantes vientos de septiembre.
Llega ese mes y no me pilla contento, más bien indignado, por variar: volvemos a trabajar y no me han cambiado al jefe. O jefa.
A poco que me dé cuenta hemos llegado a noviembre y el círculo se ha cerrado. Es curioso: todos los años digo lo mismo y nunca recuerdo lo que dije el año anterior. Por lo que la amnesia estacional es una hija de ...
Pero no todo es oscuro: esta indignación deviene en ideología progresista. Pero, ojo, ideología imposible de aplicar en la práctica. De ahí que siempre esté uno exigiendo más, una ruptura, una revolución... Y así entramos en el marxismo y no salimos.
Somos "mu" sencillos.
lunes, 9 de noviembre de 2009
Diálogo entre un progre y un facha sobre el Muro
- Progre: pues parece que hemos hecho veinte años desde que se cayó el Muro...
- Facha: sí, desde que la libertad llegara a todos los países de Europa...
- P: pues está bien eso, aunque aún quedan muchos muros por derribar...
-F: pues no sé yo cuáles, el que están construyendo los de América Latina sería uno...
- P: no creo que haya muros en América Latina, como mucho el de México...
-F: pero si ya tenéis al negro de presidente para qué queréis meteros con los EEUU...
- P: no es negro, es Obama, Premio Nobel de la Paz. Y sí, hay más muros, el de Palestina, ese es un muro de la vergüenza
-F: mira, lo de Palestina no tiene nombre: Israel es un bastión democrático en una región dominada por los salvajes de los musulmanes y...
- P: por unos salvajes a los que bombardeasteis vosotros, sí, con Aznar y Bush, en Irak...
- F: y vosotros ahora lleváis más tropas a Afganistán y ...
- P: pues vosotros si hubiera seguido Aznar hubiérais invadido Venezuela, China, Irán...
- F: y vosotros estáis hundiendo la economía mundial, y ya nadie tiene empleo, y está todo lleno de parados e inmigrantes y...
- P: y vosotros no habéis negado el franquismo que es una dictadura peor que la del Muro y...
- F: la del Muro era una dictadura repugnante...
- P: era una dictadura, no repugnante
- F: a mí me repugnaba, iba contra la libertad
-P: Franco iba también contra la libertad
-F: pero trajo la transición y la democracia: sin dictadura no hay democracia
-P: eso es verdad, ahora que lo dices, sin Franco no habría habido transición...
-F: ni pantanos...
- P: bueno, no desviarse, que el Muro está de puta madre y espero que lo vuelvan a construir y que tú eres un facha y un tontodeloscojones y deja de subir el brazo que te voy a dar...
- F: Cara al sol con la camisa nueva...
- Facha: sí, desde que la libertad llegara a todos los países de Europa...
- P: pues está bien eso, aunque aún quedan muchos muros por derribar...
-F: pues no sé yo cuáles, el que están construyendo los de América Latina sería uno...
- P: no creo que haya muros en América Latina, como mucho el de México...
-F: pero si ya tenéis al negro de presidente para qué queréis meteros con los EEUU...
- P: no es negro, es Obama, Premio Nobel de la Paz. Y sí, hay más muros, el de Palestina, ese es un muro de la vergüenza
-F: mira, lo de Palestina no tiene nombre: Israel es un bastión democrático en una región dominada por los salvajes de los musulmanes y...
- P: por unos salvajes a los que bombardeasteis vosotros, sí, con Aznar y Bush, en Irak...
- F: y vosotros ahora lleváis más tropas a Afganistán y ...
- P: pues vosotros si hubiera seguido Aznar hubiérais invadido Venezuela, China, Irán...
- F: y vosotros estáis hundiendo la economía mundial, y ya nadie tiene empleo, y está todo lleno de parados e inmigrantes y...
- P: y vosotros no habéis negado el franquismo que es una dictadura peor que la del Muro y...
- F: la del Muro era una dictadura repugnante...
- P: era una dictadura, no repugnante
- F: a mí me repugnaba, iba contra la libertad
-P: Franco iba también contra la libertad
-F: pero trajo la transición y la democracia: sin dictadura no hay democracia
-P: eso es verdad, ahora que lo dices, sin Franco no habría habido transición...
-F: ni pantanos...
- P: bueno, no desviarse, que el Muro está de puta madre y espero que lo vuelvan a construir y que tú eres un facha y un tontodeloscojones y deja de subir el brazo que te voy a dar...
- F: Cara al sol con la camisa nueva...
viernes, 6 de noviembre de 2009
¿Violencia? No gracias, soy burgués
Cuando llevas ocho meses en paro y el móvil no suena aunque debería estar echando humo...
Cuando la tarde no ha sido fructífera y, encima, te toca pagar la factura del arreglo del coche...
... no hay nada mejor que, después de ir media hora en metro sudando el abrigo y perderse un par de veces por la calle, encontrar el concesionario cerrado. ¡Por media hora!
Ese es uno de esos momentos en que espiras y te "planteas las cosas".
Te recorre una frustración muy cabrona, que, al mismo tiempo, te daña y te protege. Te sientes desafortunado pero al mismo tiempo superior: hay una rabia que te impulsa, eres el gilipollas elegido del mes, al que le han cerrado el taller en los morros, el que, por tanto, tendría patente de corso para hacer cualquier burrada.
Entonces, recuerdas el pasado imperial de España y, ¡listo!, ya eres un fascista...
... pero las cosas no ocurren así en nuestro caso.
Las frustraciones se retiran pasado un rato; nuestro organismo tiene defensas culturales, "sentido común", para erradicar el mal que durante un rato nos posee.
No me quiero imaginar el ambiente en hogares en los que se ha agotado la prestación del paro, que ven cómo en la televisión los ministros se pronuncian con imprecisiones; que contemplan cómo los medios de comunicación inventan cada día historias nuevas para desviar la atención; que comprueban cómo antes fueron la envidia del barrio y ahora han perdido su dinero, sus casas, sus viajes a la playa...
... y lo peor de todo es perder la esperanza. Y pensar que te han engañado.
En este país, y en otros, no hay gente mala que, por su naturaleza, encuentra en la violencia su mejor modo de expresión. Hay instituciones podridas, situaciones difíciles y respuestas erróneas. Y lo más apropiado va a ser que lo vayamos entendiendo ya porque, entre todos, durante los próximos meses, tendremos que convencer a mucha gente desesperanzada de que hay puertas que nunca debieron abrirse en el pasado y jamás deben revisitarse.
Además, el taller volverá a abrir el próximo día, siempre presto para cobrarnos.
Cuando la tarde no ha sido fructífera y, encima, te toca pagar la factura del arreglo del coche...
... no hay nada mejor que, después de ir media hora en metro sudando el abrigo y perderse un par de veces por la calle, encontrar el concesionario cerrado. ¡Por media hora!
Ese es uno de esos momentos en que espiras y te "planteas las cosas".
Te recorre una frustración muy cabrona, que, al mismo tiempo, te daña y te protege. Te sientes desafortunado pero al mismo tiempo superior: hay una rabia que te impulsa, eres el gilipollas elegido del mes, al que le han cerrado el taller en los morros, el que, por tanto, tendría patente de corso para hacer cualquier burrada.
Entonces, recuerdas el pasado imperial de España y, ¡listo!, ya eres un fascista...
... pero las cosas no ocurren así en nuestro caso.
Las frustraciones se retiran pasado un rato; nuestro organismo tiene defensas culturales, "sentido común", para erradicar el mal que durante un rato nos posee.
No me quiero imaginar el ambiente en hogares en los que se ha agotado la prestación del paro, que ven cómo en la televisión los ministros se pronuncian con imprecisiones; que contemplan cómo los medios de comunicación inventan cada día historias nuevas para desviar la atención; que comprueban cómo antes fueron la envidia del barrio y ahora han perdido su dinero, sus casas, sus viajes a la playa...
... y lo peor de todo es perder la esperanza. Y pensar que te han engañado.
En este país, y en otros, no hay gente mala que, por su naturaleza, encuentra en la violencia su mejor modo de expresión. Hay instituciones podridas, situaciones difíciles y respuestas erróneas. Y lo más apropiado va a ser que lo vayamos entendiendo ya porque, entre todos, durante los próximos meses, tendremos que convencer a mucha gente desesperanzada de que hay puertas que nunca debieron abrirse en el pasado y jamás deben revisitarse.
Además, el taller volverá a abrir el próximo día, siempre presto para cobrarnos.
jueves, 5 de noviembre de 2009
Cobertura
Me he sorprendido hoy, yendo en el metro de Madrid, cuando, al pasar varias paradas y perdida la cobertura de los móviles, la novela que leía seguía despidiendo información y tramas.
Es una suerte que haya todavía libros que no pierden la cobertura al penetrar el metropolitano en la selva subterránea de la gran ciudad.
Al mismo tiempo, he pensado que muchos libros abiertos despiden una información que no nos apetece recibir; es como si la cobertura la cediéramos nosotros. En esos casos, no nos hace falta ir en metro o estar lejos de los repetidores. Nos ha pasado estudiando, repasando, o haciendo esfuerzos para culminar algo que no nos apetecía.
A veces las relaciones personales pierden la cobertura. No ha pasado nada, pero de pronto lo que antes brillaba pierde color. Y se muere, o se transforma. Hay que moverse o reprogramarse, con la esperanza de que el milagro se vuelva a producir. Muchas veces ocurre.
La gente da muchas vueltas a estos asuntos y hay hasta psicólogos especializados en ello. Simplemente es que a veces, como a los móviles, se nos va la cobertura.
Es una suerte que haya todavía libros que no pierden la cobertura al penetrar el metropolitano en la selva subterránea de la gran ciudad.
Al mismo tiempo, he pensado que muchos libros abiertos despiden una información que no nos apetece recibir; es como si la cobertura la cediéramos nosotros. En esos casos, no nos hace falta ir en metro o estar lejos de los repetidores. Nos ha pasado estudiando, repasando, o haciendo esfuerzos para culminar algo que no nos apetecía.
A veces las relaciones personales pierden la cobertura. No ha pasado nada, pero de pronto lo que antes brillaba pierde color. Y se muere, o se transforma. Hay que moverse o reprogramarse, con la esperanza de que el milagro se vuelva a producir. Muchas veces ocurre.
La gente da muchas vueltas a estos asuntos y hay hasta psicólogos especializados en ello. Simplemente es que a veces, como a los móviles, se nos va la cobertura.
domingo, 1 de noviembre de 2009
Sobre la situación del PP

Normalmente estoy en contra de opinar sobre los "asuntos en boga". Los medios de comunicación, en coalición con los políticos y esa peculiar especie que constituyen los "tertulianos", deciden una serie de asuntos a la semana que acaban siendo los reinantes. Esto permite que no nos hagamos preguntas incómodas durante esos días y que sigamos como borregos los dictados. Opinamos libremente, pero nos pronunciamos solo sobre lo que se nos impone desde arriba.
Y dicho esto, voy a hacer precisamente lo contrario de lo que predico: hablar de la "crisis del PP".
Es jodido llevar casi seis años en la oposición, y mucho más cuando el que gobierna es un presidente como Rodríguez Zapatero. Rajoy acumula ya dos derrotas consecutivas y mantiene el partido en un delicado o falso equilibrio que amenaza con quebrarse casi todas las semanas.
Los medios están dramatizando mucho, pero es que en realidad la situación está jodida.
El primer eje de conflicto lo tiene Rajoy en la "operación Gürtel" o Correa en alemán, suerte de infección que se ha contagiado prácticamente por todo el tejido nacional en el que los populares tienen gobiernos regionales. Gürtel afecta al tesorero, Luis Bárcenas, de un partido que ya consiguió evitar que un caso algo menor, "Naseiro", acabase con la promoción de José María Aznar en los años 90.
Pero en la actualidad no va a ser así: con 12.000 folios de sumario, el presidente Camps, valedor de Rajoy, está ya algo más que en la cuerda floja. La suerte de este y de Bárcenas dejarían muy debilitado al presidente y, en realidad, a todo ese espíritu de "regeneración democrática" abanderado por Aznar -y su guionista y "Merlín" Pedro J.- para derrotar a Felipe González. Desde Agag, Mato, Pons, decenas de alcaldes, la "lideresa" Aguirre y los que quedan por salir, la corrupción se ha convertido en el segundo apellido del PP.
Pero no solo es eso: Rajoy sufre por las "baronías" de su partido: líderes regionales consolidados que se han vuelto poco menos que nacionalistas. De esta forma, Aguirre, Feijoo, Valcárcel o Arenas, entre otros, chocan en silencio en un movimiento de placas tectónicas fatal para un partido, el PP, paradójicamente españolista y heredero de esa "unidad de destino" joseantoniana tan propia del antiguo partido único, ahora no tan único.
Tenemos, por tanto, una crisis de partido en la oposición, lacerante corrupción -a la que añadimos el "caso Baleares" y multitud de alcaldías más-, un problema político en Navarra, choques entre barones y, para colmo, un ex presidente, Aznar, al que cada vez le conviene más esta situación. "Sin mí no sois nada", se regocija el sustituto español de Chaplin en El gran dictador viendo como su pupilo elegido a dedo, Mariano, se enfrentará este martes a un "supermartes": haga lo que haga, todo irá a peor. Quien no vale, no vale. La derecha es cosa de hombres, y Mariano Rajoy no se está comportando como ese macho ibérico, feucho pero "con un par", que los liberal-falanjoconservadores anhelan a cada hora. Lo dicho: veremos qué pasa mañana.
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