martes, 25 de agosto de 2009

La creación (extractado de un manuscrito apócrifo hallado en una botella)

Al principio fueron la luz y las estrellas. Las estrellas terminaron por estrellar el cielo, que se acabó estrellando contra el suelo, pues, en parte, dependía de este. Y algún suelo tenía que haber, dónde va a parar. A partir de ahí, la Creación estaba casi terminada.

No tengo muy claro qué desalmado concibió todo esto, pero seguro que no fue humano. Y se dedicó, a partir de su primer modelaje, a rellenar.

Y con todo creado –más rodeos dan las religiones-, apareció el ser humano sobre la tierra.

Dicen que bajó de los árboles; craso error que prueba que la evolución no es, en sí mismo, un paso necesariamente hacia adelante. Y, supongo yo, desarrollaría una musculatura apropiada para vivir en el medio terrestre y desenvolverse, para tirar p´alante.

Una vez establecido, el hombre, que todavía no había aprendido a especular, se dedicó a lo suyo, que al principio, y en términos genéricos, consistió en una actividad genérica: joder.

Jodió lo suyo el hombre por activa y por pasiva. Somos la especie egoísta por antonomasia. La antropología y la sociología pueden hablar maravillas de lo que el ser humano ha creado para adaptarse al entorno, de cómo estos acontecimientos suponen una prueba de su naturaleza social, y de que demuestran, además, la superioridad del evolucionado homínido con respecto al resto de los animales.

Y una porra. El hombre anda con ventaja: era el animal elegido por aquel chiflado para cargarse, poco a poco, todo lo que este había ideado aquella mala noche en la que el desdichado cielo se estrelló contra el suelo, bajo un manto estrellado de luces purpurina que inauguraban la era de los seres vivos, por decirlo así.

Y fueron hombre, y mujer. Y así se inventó la prostitución, la mentira, el machismo, la hipocresía, la frigidez, los dolores de cabeza, la asexualidad, los gatillazos, el mal aliento y el onanismo acompañado. Amén.

1 comentario:

Andrés Villena Oliver dijo...

Pido perdón por adelantado a todo el que se lo creyese la primera vez de manera literal. La primera duele, la seguuuuunda entra mejor.