lunes, 31 de agosto de 2009

No me gusta el fútbol...

... y acabo de ver, en tres segundos, al tal Cristiano Ronaldo en tres portadas distintas.


Un imbécil.

No nos faltan garrulos para tener que importarlos.


Baja del barco este pedazo de carne con ojos y antes de hacer dos carreras -de las de correr- ya se ha chuleado a la mitad del género femenino, en plena cópula televisiva o directamente, en la borrachera de la noche. Paris Hilton. ¿De dónde sale el dinero para su puterismo sino del contribuyente privado, del que aguanta al locutor de La Sexta o de quien se permite el Digital Plus?


¿Alguien sabe qué es la TDT de pago? ¿Significa que hay que ver a don perfecto y además endiñar por ello?


Brota la crisis y la miseria, y quien se hunde en ella encima se "despeja" disfrutando de este monarca ungido por la humillación consciente de una sociedad que cierra los ojos a cada golazo.


Hay que llenar la calle de televisiones rotas.

sábado, 29 de agosto de 2009

Tertulianos

Comienza la temporada.

En las cadenas televisivas, los mismos tertulianos de siempre. Las mismas caras y las mismas voces.

Los mismos argumentos.

¿No quieren gente nueva o simplemente no quieren nuevas ideas?

La televisión no es más que otro muro de la vergüenza, suerte de médium entre nosotros y el mundo que, sin embargo, se enladrilla para que lo más peligroso no entre en nuestros hogares.

Con mucha probabilidad, el martes día 8 apareceré en el programa Espejo Público, de Antena 3. El objetivo, dar testimonio sobre la crisis y cómo nos afecta a los jóvenes; además, podría hacer algún comentario político. Si me dejan, trataré de decir algo nuevo. Pero, si lo digo, ya será algo permitido.

viernes, 28 de agosto de 2009

La angustiosa prisión social en la que nos ha tocado vivir (y otros cuentos)

Decía Jean Luc Godard en una de sus densísimas reflexiones que "el lenguaje es la cárcel de los niños". Supongo que el cineasta se refería a la lengua o al idioma como código obligado de comunicación en que somos instruidos desde que estamos en condiciones para ello.

Al aprender a decir "mesa", estamos haciendo algo más que sabiendo designar tal objeto: manifestamos físicamente lo que significa esta para nosotros. Y eso es algo que no puede ser neutro.


Lo que decía Godard no era una chorrada: acabamos de llegar al mundo -cosa que no se nos consultó previamente- y ya nos han impuesto una religión, un forma de vestir y, lo más importante, un modo de expresar lo que sucede dentro y fuera de uno. ¡Todo lo que ocurre en nuestra vida!


Es algo así como una manifestación del choque brutal del que hablaba Freud: el "Yo" contra el "Superego" social. Una batalla necesaria para que la sociedad no salte en pedazos, pero que transforma al alegre ser humano en un reducido animal social. Esto es, en un "ser humano".

De este modo, el hombre -o la mujer, señora Ministra- es concebido con pecado y antidemocráticamente (sin consulta previa) para un mundo que, de primeras, lo rechaza y le pone todo tipo de pegas -no te cagues, no te masturbes hacia allá...-. Le deniega lo placentero y, además, le impone deberes y obligaciones: no eres igual que los demás, tienes que sentir culpa, complejos, frío, optimismo...

Los más y los menos, crecemos neuróticos para conducir nuestra vida en función de lo que nos dicta el imperativo social. No somos más que una pieza de un ente "funcional" que lucha por perpetuarse. Para colmo, cuando más reprimido llega a estar uno, se da cuenta de que aquellos que más tienen (a base de robar) han conseguido, además, saltarse todas las prohibiciones: de ahí todas las marranadas achacables a los Berlusconi, Haider y compañía, que, paradójicamente, los acerca más a los bebés menos socializados y más salvajes. Estudiar dos carreras para esto...

No dibuja esta reflexión un panorama muy favorable para el futuro. Como el terrorismo está mal visto, tendremos que aguantarnos e intentar llevar el cabreo con filosofía. Marx y Freud tenían razón. Lo que nos resta es narcotizarnos, y para eso se inventó la Liga de Fútbol, los pasteles, la siesta y, por qué no, el Parlamento. Hasta la próxima y buen fin de semana.


*Me voy a Granada a hacer un examen para un título que ya no me sirve de nada, pues el Máster que me lo pedía se ha quedado "sin plazas" -pero con cuarenta euros míos-. Mi estado es de freudiana frustración aguda: siento sospechosas ganas de cagarme y mearme en público mientras lloro y hablo en idiomas desconocidos. Pero lo llevaré bien, tengo Los 40 Principales en el coche.

jueves, 27 de agosto de 2009

Un paseo largo

Vengo de ver gente paseando por Málaga.

Gente que puebla el Paseo Marítimo, y que no te deja pasar mientras corres.

Gente agolpada en Pedregalejo, porque está de moda, porque la playa, en esa zona, es más digna.

Gente que sale como de cuevas humanas cuando cruzas el arroyo y llegas a El Palo.

Das la vuelta -el cuerpo ya no puede más- y verás a la misma gente en tu retorno.

Niños que juegan al baloncesto, lindando con la desembocadura del Jabonero, sin saber que, con su actividad, se acercan cada vez más al curso escolar. Alguno está deseando ya llevar el uniforme.

Niños que, pasado el río, se hacen mayores y llevan a otro niño más pequeño en un cochecito.

¿Qué diferencia hay entre el que juega y el que cuida de otro? ¿Es el arroyo una frontera temporal que los ha transformado? ¿Es el mayor un niño que jugaba pero se dejó perder en el tiempo? ¿Es crecer una modalidad de conformismo?

Sigues acercándote a tu casa y la gente, las personas y los niños, comienzan a ser conocidos.

Caras que de repente se vuelven sonrientes hacia ti. El barrio, rostros que has visto durante toda tu vida, haciendo lo mismo que tú.

Sigues haciendo la ronda y ya saludas hasta a los que conociste en el pasado pero ya habías perdido el hábito de reconocer.

Sin darte cuenta, te has convertido en un pañuelo reseco solo por el sudor de tu esfuerzo.

Menos mal que tienes piscina, privilegios. Y en ella, ya no hay nadie. Ni sol, ni niños, ni día. Y es que ya es tarde.

En todos los sentidos.

Cuando acaba agosto, ya no es lo mismo bañarse de noche. Uno se puede resfriar, y entonces tendrá que pasar en casa varios días. Y no verá a la gente, ni a los niños, y se tendrá que imaginar los cochecitos.

El show de agosto y lo que queda por venir (para publicar en EL PLURAL)


Todo preparado y listo para que empiece lo que algunos denominarían el espectáculo político-periodístico 2009-2010 y nos encontramos con que, por vez primera en mucho tiempo, los prolegómenos han sido más intensos y ruidosos que nunca. En este sentido, recordaremos este mes de agosto como el más crispado en muchos años: durante estos días, los choques entre Gobierno y oposición se han producido, en algunos momentos, de manera más salvaje de como ocurrieron en la que recordamos como la legislatura de la crispación, es decir, la 2004-2008.

No obstante, no es la crisis económica, que sigue siendo gravísima y dibuja un panorama absolutamente negro para el futuro, la principal causante de la fiereza de los embates mutuos. La verdadera razón es una nueva teoría de la conspiración: el PSOE estaría otra vez utilizando todos los resortes del Gobierno de la Nación para eliminar al PP como partido político: control de la Fiscalía y los jueces, utilización de aparatos de propaganda públicos y privados, pinchazos y espionaje, proclamas descalificatorias, persecución en toda regla… De la democracia a la dictadura –explícitamente mencionada por alguno de sus dirigentes- habría solo un paso, y este sería meramente formal...

No es precisamente una novedad la utilización de este tipo de estrategia en la democracia española y ya tendríamos que tener la lección aprendida. Lo atestiguan estudios como el Informe sobre la democracia en España: la estrategia de la crispación (Alternativas, 2007) y ensayos como La confrontación política, de José María Maravall (2008) y, este algo más informal e incisivo, La lucha política a la española, de Enrique Gil Calvo (2008), entre otros. Todos estos estudios coinciden en un aspecto básico: los partidos elaboran estas fantasías cuando quieren desideologizar el voto de determinados ciudadanos, asustar a los votantes indecisos y desanimar a los convencidos. No por casualidad, se trata de lo mismo que declaró el ex responsable de campaña de Rajoy, Gabriel Elorriaga, al Financial Times en 2008, un mes antes de que su partido cayera derrotado por segunda vez consecutiva. Elorriaga reconocía que el principal objetivo de su trabajo era que el votante socialista se quedara en casa el día de las elecciones.

De lo anterior podemos deducir que el Partido Popular no debe de encontrarse en una buena situación en la actualidad. El voto ideológico le ha ido siempre en contra y el escándalo Gürtel amenazaba con socavar uno de los principales pilares de la opción democristiana: la derecha roba menos que la izquierda. Entre esto y la futura desaparición de ETA, la formación de Génova 13 podría estar abocada a su desaparición o, al menos, a un violento reciclaje del que no sobreviviría ni la gaviota.

De esta forma, la estrategia instrumentada por el PP -que recuerda en muchos aspectos a la conspiranoia etarro-marroquí del 11-M- responde a una situación de extrema flaqueza en el seno del partido: la derecha ha sido pillada en un macro-escándalo y responde para salvar su honorabilidad denunciando escuchas, manipulaciones y, en definitiva, control de los aparatos democráticos para fines privados y oscuros. Vuelve a ser una crispación a la defensiva, esta vez sin Orquesta Mondragón.

Por otro lado, el comportamiento genovés representa, a su vez, una contrarréplica a la campaña llevada a cabo por la izquierda para retratar al PP como el nuevo partido de la corrupción: en plena crisis, y sin resortes efectivos para sortearla como se está haciendo en Europa, Gürtel ha tomado un protagonismo absoluto en los medios más afines al Gobierno. La respuesta del PP, que no quiere mostrar sus soluciones a la depresión económica y tampoco reconocer estos terribles errores, consiste en poco menos que querer tapar el sol con un dedo, o una mano, como mucho.

Otra circunstancia curiosa es el papel actual del diario EL MUNDO, convencido de una independencia que en realidad nunca profesa de manera sostenida. Pedro J. Ramírez, que ya se tuvo que comer el ácido bórico en la intimidad, no se cree aún lo de las escuchas –y eso que le pirran- y prefiere esperar a que las nueces estén algo más maduras. Y es que esta estrategia, insostenible, no podrá durar mucho, y la actualidad política y parlamentaria propone mejores manjares: el previsible aumento del paro a la vuelta del verano, la nueva crisis PSOE-PSC por el Estatut, etc. Todo será poco: hay que vender periódicos.

En cuanto al Gobierno, no debería bajar la guardia. Paralelamente a la Gripe A, prolifera en España una epidemia de nihilismo político. Muchos de los que votamos a ZP en 2004 y 2008 esperamos aún a que sus planes económicos lo sean de verdad, y a que algunos ministros justifiquen su sueldo demostrando algo de liderazgo en la actual situación. Sería estupendo que fuera Zapatero quien, a final de curso, nos hiciera tragarnos estas palabras.

miércoles, 26 de agosto de 2009

La piscina, cada vez más vacía...

Bajo todavía a la piscina mientras mi subsidio de desempleo me lo permite.

Cuando me den los 420 euros, si al final los dan y tengo derecho a ellos, podré remojarme bajo una manguera o revolcarme en una charca. Y es que a cada subsidio corresponde un modo distinto de refrescarse. No lo digo yo: lo he leído en una de las disposiciones del BOE ese tan aburrido pero tan revelador en ocasiones. Estos socialismos...

Pero en esta piscina de privilegiados trabajadores o ricos subsidiados no hay nadie ya. Los meados tendrán que esperar para la próxima temporada. Los niños que se bañaban no eran niños, sino nietos de unos padres que en su tiempo fueron niños pero que ahora peinan canas o no peinan nada y han de volver a sus aburridas oficinas. Muchos años en Universidades de prestigio, los mejores recursos, para acabar en una oficina. Que a los que no vamos a las oficinas nos parecen todas iguales. "Oficinas". En fin, cada uno a su corral.


El agua ya se pone fría y en el cuadrilátero relleno de cloro empieza a descansar alguna que otra foca y osos polares.


Seguiremos a contracorriente, como si aún fuera verano. Como si quedara poco para acostarse y nuestros padres se hubieran dormido antes que nosotros, dejándonos ver la tele hasta muy muy muy tarde.


Feliz baño, con manguera o sin ella.

martes, 25 de agosto de 2009

La creación (extractado de un manuscrito apócrifo hallado en una botella)

Al principio fueron la luz y las estrellas. Las estrellas terminaron por estrellar el cielo, que se acabó estrellando contra el suelo, pues, en parte, dependía de este. Y algún suelo tenía que haber, dónde va a parar. A partir de ahí, la Creación estaba casi terminada.

No tengo muy claro qué desalmado concibió todo esto, pero seguro que no fue humano. Y se dedicó, a partir de su primer modelaje, a rellenar.

Y con todo creado –más rodeos dan las religiones-, apareció el ser humano sobre la tierra.

Dicen que bajó de los árboles; craso error que prueba que la evolución no es, en sí mismo, un paso necesariamente hacia adelante. Y, supongo yo, desarrollaría una musculatura apropiada para vivir en el medio terrestre y desenvolverse, para tirar p´alante.

Una vez establecido, el hombre, que todavía no había aprendido a especular, se dedicó a lo suyo, que al principio, y en términos genéricos, consistió en una actividad genérica: joder.

Jodió lo suyo el hombre por activa y por pasiva. Somos la especie egoísta por antonomasia. La antropología y la sociología pueden hablar maravillas de lo que el ser humano ha creado para adaptarse al entorno, de cómo estos acontecimientos suponen una prueba de su naturaleza social, y de que demuestran, además, la superioridad del evolucionado homínido con respecto al resto de los animales.

Y una porra. El hombre anda con ventaja: era el animal elegido por aquel chiflado para cargarse, poco a poco, todo lo que este había ideado aquella mala noche en la que el desdichado cielo se estrelló contra el suelo, bajo un manto estrellado de luces purpurina que inauguraban la era de los seres vivos, por decirlo así.

Y fueron hombre, y mujer. Y así se inventó la prostitución, la mentira, el machismo, la hipocresía, la frigidez, los dolores de cabeza, la asexualidad, los gatillazos, el mal aliento y el onanismo acompañado. Amén.

lunes, 24 de agosto de 2009

¡¿¡Comenzamos la temporada!?!


Empieza la "temporada" y nunca nos hemos preguntado por qué. ¿Porque empiezan los partidos de la Liga de Fútbol? ¿Porque ZP y sus ministros van a salir más frecuentemente en los medios? ¿Porque está entendido que tiene que ser así?

No será porque volvamos de las vacaciones, porque muchos no tenemos/tienen trabajo, y, por tanto, las vacaciones, en tanto que obligatorias, se desnaturalizan y no son vacaciones sino otra cosa. Lo que nos lleva a la reflexión de que el descanso ha de ser remunerado y, por tanto, el ocio, una fuente de recursos o riqueza.

Nadie se propone dejar de fumar cuando comienza el curso, pero sí en fin de año, una fecha a la que atribuimos quizá mayor legitimidad, junto con una superstición en la que creemos momentáneamente si puede beneficiarnos.

Muchos nos vamos a meter a fumar a partir del lunes que viene. Como carreteros. Y en los lugares donde no se pueda. En señal de protesta para que vuelva nuestro dinero, evaporado por los fondos de capital escurridizo y para que retorne también el blanco y negro al cine. Y las palabrotas y los tacos. Y para que se deje atrás lo políticamente correcto, y los machistas, racistas y sexistas se muestren de una vez como son. Y para que la crisis no enriquezca y refuerce más al burócrata trepa que nos ha acosado durante meses y años, con una especie de mobbing educado o difuso.


Vamos a fumar para que no haya temporada, para que esta no comience hasta que todos podamos estar en ella. Hasta el último inmigrante. Hasta el mendigo que, descalzo en el parque, se niega a buscar trabajo en esta sociedad hostil, envidiosa y fría, solo alegre a través de las horribles fotos de los móviles, que después restregamos en las redes sociales.


Como nos pongamos de acuerdo, no habrá ni debates ni nuevas series, ni programas, ni otoño ni invierno; la sociedad se decidirá, por fin, a esperar a los que más tardan y a que caminemos todos juntos por fin. No habrá descolgados y estaremos listos para empezar y ver un nuevo tipo de telediarios. Y de postres, y de sobremesas y familias con muecas de auténtica satisfacción y tranquilidad. Solo entonces prometeremos, a finales de año, quitarnos de fumar. Y aun así, ya veremos...

domingo, 23 de agosto de 2009

La crisis que no acaba


España va a salir más tarde de la crisis que Francia, Alemania, Japón, EEUU, China... Ninguna novedad.


España viene siendo un kiosko internacional, un escaparate volcado a la venta desde que el Caudillo tuviera que desprenderse de sus ínfulas falangistas e intentar dar algo de comer a la gente.


Y, desde entonces, tampoco es que lo que llaman el "patrón de crecimiento" haya variado en exceso: construcción por construcción -negocio de unos pocos- y turismo. Dos sectores profundamente arraigados en la piel de toro con un futuro negrísimo en las actuales circunstancias.


¿Qué podríamos esperar de nosotros mismos? "Que inventen ellos", decían los franquistas. Y los gobiernos democráticos, con mayor o menor brillantez, han seguido la estela.


¿Ha merecido la pena entrar en la UE? ¿No compensan los fondos adquiridos la pérdida de todo motor industrial, de toda independencia para ejercer una política económica distinta? ¿Es Europa la solución a todo?

Como dijo el presidente Zapatero, "a trabajar y a consumir". O sea, que seguiremos obedeciendo a la dictadura de las cifras oficiales, del crecimiento por el crecimiento, del PIB como señal de riqueza y de las normas del sistema capitalista, que utiliza cada crisis para salir aún más reforzado.


Poco podemos esperar de los políticos porque poco podemos ya esperar de nosotros. ¿No es así? Comienza la semana. Para todos.

jueves, 20 de agosto de 2009

El ocaso del verano

Pasada la mitad del mes de agosto, aunque la temperatura resiste al alza, muchos dan por terminado el verano. Acaban las vacaciones y la luz cada vez nos abandona antes. Concluye un ciclo pero no una estación.

Muchos queremos olvidar el estío antes de que este termine realmente, el 21 de septiembre. ¿Cómo es eso posible? ¿No cometemos acaso un error al finiquitar una estación con un mes de adelanto? ¿A qué se debe esta actitud?


La principal razón es que nuestra realidad se va a ir poblando de pequeñas señales, de gestos y de detalles que nos van a obligar a cambiar nuestra percepción de las cosas. Uno baja un día a la piscina, que antes estaba llena de niños, y se encuentra solo, ante un agua en la que comienzan a reflejarse ya hojas que amarillean. La playa está casi vacía y no te apetece pisarla. El Corte Inglés ya no vende bermudas sino chaquetones, y las mangas largas se pasean por la calle aunque la temperatura sea la de mitad de junio. Estamos obligados a claudicar y casi sentimos frío al despertarnos destapados.

A veces no sabemos si es el ritmo de la moda, una prenda nueva que estrenar, o simplemente es que queremos pasar página. Y es que septiembre a veces apetece, pues parece ser la oportunidad de comenzar de cero otra vez. Este curso va a ser diferente, este año me las voy a ligar a todas, esta nueva etapa va a ser la de mi explosión como profesional... Aunque siempre acaba siendo casi lo mismo. Tendremos otra oportunidad con el comienzo del año, que se truncará, aproximadamente, hacia el dos de enero.

El caso es que el verano nos va a abandonar dejándonos su calor durante un mes y medio o más. Y nosotros no vamos a querer darnos cuenta.

¿Y quién quiere bañarse en la playa terminado el amor de verano, regresada la pandilla a Madrid o con la temible reválida de septiembre acechando? ¿Quién pretende usar esas chanclas que nos pusimos hacia abril, cuando tenemos que matricularnos en asignaturas, renovar el paro o buscar piso; plantar cara, en definitiva, a las cosas que nos habían pasado pero que habíamos querido olvidar durante unos días o semanas de caluroso paréntesis?

En breve volvemos a la realidad, pero no olvidemos que la realidad nunca para, ni cuando desvariamos. Pasamos por el verano como una etapa de ocio, pero muchos estamos condenados a un ocio permanente o al menos duradero; el verano es un negocio y también un buen momento para maquillar las cifras de un desempleo que quiere dispararse de nuevo este otoño. Una realidad asequible para los privilegiados, pero que, como todas las demás, espera hasta el final y no perdona. Nuestro ritmo de vida es alto y nuestra capacidad de recuerdo, reducida.
No olvidéis este verano. No tendremos otro igual.


martes, 18 de agosto de 2009

Otro niño en la piscina

Me encuentro hoy con otro niño en la piscina que visito para pasar los minutos que preceden a la hora de comer.

Pero este niño no es como el otro cabezón a quien se la tengo jurada. Este niño es simpático y gracioso. Es americano.

Quizá lo que me llama más la atención de él es que hable el americano con tanta facilidad. Y ahí estoy yo, que me he tirado toda la vida intentando hablar bien en americano y llega este niño prodigio de cuatro años y lo habla sin que yo sea capaz de entenderlo.

Sin pararse a pensar en su grandeza, el niño prefiere chapotear en el agua, menuda tontería. Ni siquiera su madre se da cuenta del enorme potencial y prefiere celebrar que esta larva haya aprendido a nadar ¡con manguitos!

No hay nada mejor que hacer en la piscina y me deleito mirando cómo el niño se lo pasa bomba el solo. Sale del agua e intenta subir a un árbol al que aún no he conseguido subirme yo.

Pero llega un momento en que pienso que igual me estoy fijando demasiado en el ex bebé y que sus padres empiezan a sospecharse algo malo. ¿Me tomarán por un pederasta? ¿No lo bajarán más a la piscina? ¿Hasta qué punto puedo mirarlo para no ser un degenerado? ¿Debería ponerme a leer el periódico a partir de ya?

Lo pienso y no me importa plasmarlo por escrito. Es más que probable que ni el padre ni la madre hayan reparado en mi atención y, por tanto, mucho menos, que ni siquiera hayan pensado en lo mismo que yo. ¿Estoy más cerca de ser un pederasta por tener todos estos pensamientos?

Pero no es un pensamiento mágico ni una imaginación macabra. No estoy loco, al menos no por esto. Los medios de comunicación, perfectos catalizadores de la sociedad del miedo que vivimos, han terminado por deformar la realidad y coparlo todo de peligros potenciales: la misma piscina es un lugar en el que romperse la cabeza, ahogarse o, lo último, ser observado en plácido secreto por un joven promesa de la pedofilia.

Igual es solo cosa mía y la neura va únicamente conmigo, pero no pienso acercarme a ese maldito hijo de Satanás ni en pintura. Por muy bien que diga “Hello”.

* El tema de la pederastia es sangrante, pero más lo es que el 90% de los abusos a los niños venga de familiares y conocidos y este dato no se mencione en los diarios gratuitos, en Antena 3 o en Informe Semanal. A seguir tragando.

...SMS de Andrés Villena...

... Andrés Villena está escuchando "Crazy little thing called love", de Queen, en la terraza de la casa de sus padres, intentando enderezar su embrión de tesina y preparado para un carrera calenturienta por el paseo marítimo de Málaga, con baño posterior en piscina caldosa...

lunes, 17 de agosto de 2009

La Feria de Málaga: una ciudad, dos mitades


Se me ocurre otra reflexión bastante dura en relación con la Feria de Málaga. Pero para ello tenemos que hacer un pequeño ejercicio de abstracción.

Imaginemos una ciudad que tuviera dos mitades, una sobre la tierra y otra bajo esta. Como en la película alemana de los años veinte Metrópolis, en la fracción de arriba viviríamos los privilegiados, los que hemos podido ir o no a colegios de pago, sortear de vez en cuando las colas de la Seguridad Social y permitirnos vacaciones que nos ofrecían algo más que una sudorosa playa llena de tierra artificial.

Con estas condiciones, nuestra realidad sería relativa e ingenuamente feliz, con las cosas de todos los días. Todos tendríamos problemas laborales, psicológicos, sentimentales... Pero comprendidos y circunscritos al ámbito de esta primera mitad urbana.

En la parte subterránea vivirían los otros. Aquellos que poseen menos renta, no tienen un trabajo normal o bien han encontrado formas alternativas de obtener el sustento o el lujo. Sin acceso ni voz propia en los medios de comunicación, sus problemas serían bien distintos a los de sus vecinos: la supervivencia en una especie de selva, la amenaza del prójimo, el desconocimiento, el miedo, la desesperanza ante una realidad que se presenta siempre hostil... Su odio a los ciudadanos de arriba sería visceral en muchas ocasiones, y, además, estaría, en cierto modo, justificado. En otros casos, se produciría cierta tolerancia e incluso pasotismo en relación con los vecinos privilegiados.

Ambas ciudades constituirían dos mundos independientes solo en contacto a través de la ficción -medios de comunicación, chistes, recuerdos deformados- y gracias a determinadas citas asociadas al calendario anual: el verano, la calor y la playa, encuentros en determinados parajes naturales un domingo, Ferias y determinados conciertos musicales de alcance masivo, etc.

Llegados a estos puntos en los que se establecería el contacto entre las dos mitades, ¿cuál creemos que sería el comportamiento de la primera, la más privilegiada? La respuesta más previsible sería un rechazo a la segunda ciudad que, de repente, se habría hecho inevitable, imposible de ignorar, sonora, ruidosa y, no nos engañemos, casi animal.

Ante el comportamiento más espontáneo y agresivo de la segunda mitad, la primera huiría con una actitud de negación: "esta no es mi ciudad, vamos a esperar que pasen estas fechas o a ir a otros lugares para dejar de ver esto".

Resultaría fácil vivir en la ciudad superior y caer en esta hipocresía. Un acontecimiento estacional habría democratizado temporalmente el espacio, pero habría provocado una irreconciliable tensión: los ciudadanos mejor dotados no reconocen a sus hermanos como propios, les niegan el espacio que a todos pertenece, pero que se ha negado siempre a estos últimos como señal de desprecio al ciudadano que, sin embargo, no constituye una digna unidad de consumo.

Los situacionistas -una peligrosísima tendencia postMarxista que encajó perfectamente en el "Mayo del 68"- afirmarían que el espectáculo de la Feria malagueña (pues no hablamos de otra cosa), artificial y comercial, supondría una aproximación a la realidad mucho mejor que la que realizamos cotidianamente en nuestra vida diaria. Por tanto, la detestada orgía de escupitajos y malas palabras reprsentaría la mejor descripción de una Málaga que querríamos ver siempre solo parcialmente. Un ensordecedor ruido que no sería sino el mejor retrato de la dualidad que se produce en las ciudades que se hacen grandes y de que lo que llamamos el Tercer Mundo está más cerca de lo que creemos.

La Feria es algo más que un momento para disfrutar y despreciar, para beber y para ser escupido. Es una oportunidad idónea para observar la realidad que nos rodea y de la que también somos responsables. La verdad de una ciudad que se hace visible solo cuando sus dos mitades se unen y funden en un espectáculo sangriento y doloroso pero también sincero y descarnado.

Ya quedan menos días, y lo veremos todo limpio, no hay que preocuparse. Vayamos por la sombra y con buena gente.

domingo, 16 de agosto de 2009

...SMS de Andrés Villena...

"No me pongo moreno, me quemo" (Woody Allen en Sueños de un seductor, 1972).

sábado, 15 de agosto de 2009

Un rato en la Feria de Málaga 2009


Se podría escribir un artículo sobre lo deplorable que es la feria malagueña. Sobre el pestazo a Cartojal, sudor y vómitos que hay que soportar al pasar por las calles; sobre las personas que se echan agua entre sí y no llevan camiseta; sobre lo desagradable que resulta tener la misma música de siempre a toda potencia en cada rincón; sobre el conformismo malagueño que todo lo tolera e, incluso, lo disfruta...

Pero es más efectivo ir a las causas y ofrecer un panorama aproximado de la sociedad malagueña que se pone de manifiesto a través de esta celebración.

La Plaza Uncibay está tomada por hordas de individuos de renta mayoritariamente baja. Sus expectativas futuras no son especialmente positivas: la ciudad sigue destruyendo empleo, y los antiguos albañiles, pintores o fontaneros ahora están hasta el cuello de deudas. El alcohol se convierte, por tanto, en una medicina infalible a corto plazo.

Todo menos irme de mi Málaga. La ciudad española que más apego crea descuida descaradamente a sus ciudadanos menos dotados de recursos: frente a los clubes privados con gimnasios, sauna y piscina, la Málaga popular (no la del PP) tiene que bañarse en unas aguas propias de una cisterna gigante averiada; la oferta cultural es nula y los barrios marginales crecen con la seguridad de que no van a salir en la tele del alcalde ni en las postales que te muestran la maldita plaza de toros desde el monte Gibralfaro. Tendremos feria pero también contamos con decenas de kilómetros cuadrados técnicamente pertenecientes al Tercer Mundo.

"Málaga, la bella" está en feria, y los malagueños hacen lo que pueden ante tamaño monstruo. Es impensable ir sobrio en una manifestación que acaba siendo la mayoría de las veces una desagradable condena de pisotones, roces húmedos y hasta peleas. El alcohol deviene entonces en un excelente antidepresivo: es mejor olvidar que no hay trabajo ni futuro en esta ciudad, que empieza a recordar a la arruinada Berlín oriental de los años ochenta. No tendremos muro, por ahora. Andalucía (con la excelente Junta socialista) se hunde y Málaga, en algo gana, marcha a la cabeza.
Detrás de toda esta función están nuestros políticos, que no son más que nuestros ciudadanos metidos a gestores y agarrados a un excelente puesto de trabajo. De nosotros se ríen los del PP, los del PSOE y los que se pongan a ello, porque saben que tenemos a los gestores que nos merecemos.

¿De quién es la culpa de que las cosas estén yendo como van? Todos podríamos hacer algo. No es utópico pensar en una ciudad participativa, que se construya a sí misma diariamente. Una urbe que rechace el discurso convencional y que haga política en todo momento: en los barrios, en las casas, en los plenos y en cada movimiento cultural que pueda producirse.

Se trata de una batalla campal que hay que librar porque merecemos una ciudad mejor. Tenemos que salir cuanto antes de este pozo, este tugurio que se ofrece al mejor postor con el único objetivo de conseguir comerciantes e inversiones. Las ciudades no son pequeñas dictaduras porque los ciudadanos todavía estamos vivos para luchar. Y el muro ya cayó una vez y podría volver a hacerlo.

...SMS de Andrés Villena...

Es el primer día de feria. Estoy nervioso.

Llevo esperando horas. No paro de imaginar lo que me voy a encontrar.

Ha llegado el momento. Voy a salir.

Temperatura, perfecta: 32º, bastante humedad. Resultado, sopa de sudor.

Espero que todo vaya bien.

Y lo haré a pelo, sin Cartojal.

Tiempo estimado de permanencia en la Feria: 32 minutos.

viernes, 14 de agosto de 2009

Brotes verdes, pero de moho y podredumbre

(Léase esto con voz asépticamente sorda): Los principales indicadores del mundo comienzan a ofrecer los primeros "brotes verdes":

- Francia y Alemania ya apenas caen en su PIB, y es más que probable que comiencen a crecer en el próximo trimestre.

- Además, la crisis ya no parece amenazar por igual a los Estados Unidos, que están a punto de crear de nuevo puestos de trabajo.

- España podría retornar a una buena senda a mediados de 2011, aunque, ya se sabe, este país es un poco diferente y habrá que esperar para verlo.

Sería un alivio que todo esto sucediera, y muchos estaríamos tentados de firmarlo ahora mismo. Habría sido cosa de unas malvadas hipotecas -subprime- que habrían inundado el mercado inmobiliario, crediticio y financiero y averiado temporalmente el sistema en el que vivimos desde hace cientos de años.

Sería, en definitiva, y como dijeron tanto Obama como Zapatero, una consecuencia de la avaricia de los más ricos. O de la riqueza de los más avaros, añadiríamos otros, que viene a ser algo parecido en la práctica.

Pero algo falla.

No es posible que una crisis moral quede solucionada en pocos meses y sin un sacrificio sangriento, como era de esperar.

Que el cataclismo se supere con tanta facilidad hace temblar.

¿Qué pasará con toda esa liquidez invertida? ¿No nos espera otra era de especulación con la siguiente caída? ¿Está lo peor por llegar aún?

No nos lo quieren contar, pero en otoño vamos a ver cosas feas.

jueves, 13 de agosto de 2009

...SMS de Andrés Villena...

... he estado en la piscina. En mi piscina. Hay un niño que no me cae bien. Tendrá unos siete años. Y, sí, es nieto. Lo cual me hace sentirme viejo y culpable. Me estoy planteando noquearle. Baja todos los días. Seguiré informando...

miércoles, 12 de agosto de 2009

Volver a casa a los treinta...

Después de ocho años de instrucción militar en un colegio confesional, otros cuatro en un instituto; de cuatro a nueve en una o dos Universidades; desplazamientos al extranjero para estudiar; montones de horas dedicadas a idiomas foráneos; multitud de libros estudiados; toneladas de apuntes ya amarillos...

... y después de dos o tres años de exitosa experiencia profesional...

... el mercado de trabajo ha decidido premiarte con...

... seis meses de subsidio de desempleo, breve lapso de tiempo tras el cual pasarás a estar en paro y sin un duro.

Las consecuencias las ves caer el primer día: tengo que ponerme las pilas, encontrar trabajo; o bien, ir haciéndome el cuerpo de que voy a volver a casa. ¡A casa?

Buscar trabajo no es agradable y ahora lo es menos. No quieres currar gratis, pues es algo que tu madurada dignidad ya no puede volver a tragarse.

En tres meses, estás en casa de tus padres.

Para esta desagradable situación, multitud de técnicos en Relaciones Humanas en los USA están elaborando diversos manuales. En Molestar es lo que Cuenta, no sabemos por qué, estamos muy preocupados por proporcionaros una lista de consejos para que este incómodo trámite no sea excesivamente duro.

Pero el primer impacto va a ser brutal.

Te has hecho el cuerpo de que no estás mal, de que vas a ver este período como una oportunidad, de que vas a buscar lo positivo. Simplemente convives con amigos un poco viejos e intolerantes, pero amigos, al fin y al cabo. Es como pasar a convivir con dos o tres personas, solo que más limpias y colaboradoras. De la relación vertical, vas a pasar a la horizontal, en igualdad de condiciones.

Pero, mientras te pones en vertical y horizontal, te encuentras con un sopapo integral tras atravesar el umbral de la amada puerta: "Qué delgado estás. A partir de ahora, a tomar el sol y a comer. A descansar y luego ya veremos".

Es decir, que pasas a una especie de estado infantil, incluso vegetal, sin haberlo deseado. ¡Cómo se me había pasado esto! Y lo peor es que te acabas acostumbrando y te olvidas de todos los esfuerzos que hiciste en tu corta independencia de la metrópoli para ser más autónomo, moderno, etc.

Mentalízate: eres, de nuevo, un inútil total.

Ni has conseguido levantarte un solo día a las ocho para que te dé tiempo a hacer todas las cosas que habías pensado aquella noche en la que lo solucionaste todo, ni has recuperado a los amigos que en el cambio de ciudad habías perdido. Por no hacer, no estás comiendo ni tomando el sol tanto como a tu madre le gustaría. Te limitas a observar, a ver pasar el tiempo. Cada día es el mismo día.

Y, sobre todo, compruebas en tus carnes cómo duele pasar de vivir solo en un piso a tener solamente una habitación. O media.

La solución es complicada y precisa de criterios marxistas o marxianos para avanzar y arrojar algo de luz: tu situación personal y psicológica, dañada, tiene su origen en un problema económico propio del sistema capitalista. Así que la culpa no es de tus padres sino del empresario antipatriota y traidor, que, con la complacencia del corrupto político, ha arruinado tu vida dejándote en la calle, en esa selva familiar de "come y toma el sol".

Y las vacaciones son vacaciones culpables.

Por eso dicen que la crisis no es solo económica, sino social y también moral. El papel de la familia sigue y sigue cambiando, en silencio, sin salir en los telediarios ni en los índices con los que se estudia el estado de la nación y se ganan elecciones. Son realidades importantísimas que nunca tenemos en cuenta pero que se mantienen ahí, como las raíces de esos árboles que impiden que, cuando truena y diluvia, los montes no se desmoronen como castillos de naipes.

Y lo que nos queda.

Seguiremos informando.

martes, 11 de agosto de 2009

Paro


El paro es una siesta sobre una cama de agujas.


Es levantarse a las doce de la mañana sin rumbo. Y acostarse teniendo absoluta certeza de lo que te deparará el día siguiente: nada.


En agosto, en vacaciones, el paro es paradójico: todos estamos parados, unos por unas semanas, otros seguiremos algún tiempo más.

Y no es suficiente la crisis para explicar tu situación. Uno siempre acarrea algo de culpabilidad: esta decisión inoportuna, aquel movimiento mal tomado...

El paro es la extorsión al trabajador para que no se queje, el mazo contra la crítica ciudadana. Un perfecto impuesto que hace más débil al puño de la protesta, para premiar a los trepas y sin escrúpulos, raza humana protegida y nunca en vías de extinción.

La insurrección contra el paro es la inactividad, pero es aún más dañina para el hombre.

Habrá que esperar a ver si sale algún trabajo, del que nos puedan despedir después.

* Los que nos quejamos así del paro tenemos subsidio durante seis meses o más. Nunca nos faltará un colchón en el que dormir ni un plato caliente. Los otros, los que de verdad se juegan la vida, esos no pueden escribir en una bitácora autocompadeciéndose. Están pensando en qué comer o en cuándo los van a echar de vuelta a su país.

sábado, 8 de agosto de 2009

Verano traidor, peor otoño

Verano traidor, que te marchas cuando te haces más suave. Como si lo peor de ti fuera lo que permanece durante más tiempo. Igual es que lo que nos parece más permanente lo es porque nos está gustando menos.

El verano no se marcha, pero, a partir de esta fecha, comienza a hacer amagos.

Pequeñas bajadas de temperatura, seguidas por trombas de calor, que nos recuerdan -es raro- a un tiempo que viene precisamente después. En este sentido, el futuro deviene pasado durante un instante; un lío que se entiende gracias a una auténtica locura con sello científico: vivimos en un mundo redondo que da vueltas sobre sí mismo durante todo el tiempo.

Y llegará el otoño y solo lo será cuando lo digan en los informativos.

Pero muchos ya nos vestimos con ese traje. Lo deseamos para luego ponerlo verde cuando llegue. Odiar la vida nocturna y los cambios de temperatura. Los vientos y la lluvia. La cara de la gente. Personas que no quieren trabajar y que, desde luego, no quieren hacerlo donde lo hacen.

Y la playa, que ya no es para nosotros, se vuelve un territorio hostil, al que no acudimos durante meses para no pensar en qué estación estamos, y en la que vendrá después.

Y eso que todavía nos encontramos en agosto, aunque nos acerquemos ya a la mitad.

Aunque en Antena 3 muestren termómetros a 42 grados, no nos engañemos. Las hojas secas están ya al acecho.

sábado, 1 de agosto de 2009

ke daño an exo los sms!

¿Por qué hemos llegado a escribir cosas así?

¿Qué nos ha pasado?

¿Ha sido tener la tecnología tan a nuestro alcance lo que nos ha hecho relajarnos y creer que la técnica supliría nuestro esfuerzo mental?

Somos lo que pensamos y pensamos como escribimos o hablamos. ¿Estamos dormidos? ¿O escriben ya por nosotros?