jueves, 30 de julio de 2009

Sobre el atentado de ETA...

No quería caer en tópicos y, de hecho, había pensado en hacer un análisis sobre el espectáculo mediático que se despliega cada vez que ETA mata: todos los políticos parecen ganar algo. Esto se puede deducir de un examen de sus declaraciones en cada ocasión que este tipo de sucesos ocurren.

Pero prefiero no hacerlo en esta ocasión, por respeto y consideración a un amigo.

Su nombre es Fet Stinks -"Fétido Apestoso"- y su blog, "Las crónicas de Putada Ville". Hoy (o ayer, como sea) se enteró de que uno de los dos asesinados, Carlos Sáenz de Tejada García, era o había sido amigo suyo.

Tengo algún amigo en la Guardia Civil, objetivo de estos señores.

El caso es que Euskalherria puede estar acosada por los bárbaros españolistas. Y todo eso, de lo que podemos hablar en otra ocasión.

Pero si matan a un amigo tuyo, no hay más vuelta de hoja. Es un asesinato. Y un asesinato es solamente eso.

miércoles, 29 de julio de 2009

Un poco de niebla en Málaga


Tener niebla a finales de julio en Málaga es un descanso y una oportunidad. Pasar un ligero frío en la terraza que te asa diariamente te adelanta momentáneamente a los comienzos del otoño, estación que siempre evoluciona de la misma manera pero que comienza con ilusión y promesas de mejora.

La llegada de un nuevo curso, estudiantil o laboral, incluso político, que siempre parece traer cosas nuevas, aunque en el fondo todas sean lo mismo.

Parece que el otoño nos cogiera a todos renovados, cuando el verano es una parte más del trabajo. Como el ocio un pariente del consumo. Como el estrés, familia del día de fiesta. Como el ser humano, siempre dispuesto a encontrar lo adverso.

De todos modos, la niebla permanece poco tiempo, y al día siguiente nos sorprende la seca humedad o, peor, el terral. Que dure esto.

martes, 28 de julio de 2009

Los peligros de posar en las fotos

No se me da nada mal tener un día malo.

Ese tipo de jornadas desarrollo una especial habilidad para encontrar defectos en ciertas conductas sociales.

Me he topado en Tuenti con un grupo de conocidas que hicieron recientemente una salida conjunta al centro de Málaga. Hay unas cien fotos que demuestran lo que estoy diciendo. Quedaron para pasarlo bien. Y sonrieron. Sonrieron durante bastante tiempo. Durante tanto tiempo que dudo que les restara espacio para hacer algo más.

Lo que la cámara mostró o muestra pretende ser lo que sucedió aquella noche. Todas sonreían y todas eran guapas. Pero tan preocupadas estaban de posar, de salir relucientes ante una máquina que devora la realidad para quedarse solo con el spot, con la superficie, que no podían ni siquiera mirarse entre ellas.

Se quedaron ciegas por el flash y se conducían siguiendo sus instintos. Ya no tenían vista, solo sonrisa.

Las personas que las rodeaban en el bar lo achacaron a un exceso de alcohol que no se había producido: no había habido tiempo. Pero las señoritas trastabillaban y tropezaban entre sí con el objeto de sacar la mejor faz ante la cámara.

Ninguna de ellas recordó, al día siguiente, nada de lo sucedido. Pero para ello tenían las fotos, que, por supuesto, mostraron a las amigas y conocidas que no pudieron asistir a la cita. En un momento del día de resaca, las chicas se dieron cuenta de que faltaba una ellas: ¿dónde estaba Sara?

Hasta el día de hoy, nadie la ha encontrado. Los últimos que la vieron mencionan que se dirigía ebria de sonrisas directamente a una de esas cámaras. De esas avanzadísimas y carnívoras máquinas de detener la realidad... y de quedarse con la mejor parte.

lunes, 27 de julio de 2009

Políticos

No saben hablar en público, no entienden de Economía; apenas han hecho carrera antes de llegar a sus puestos; carecen de conocimiento sobre los ministerios que ocupan; son inoportunos, torpes, obstinados, mentirosos, hipócritas. Y, lo peor de todo, son mediocres.

En este país, lamentablemente, solo tenemos políticos mediocres.

De ahí que se haya lanzado una especie de acuerdo de competencia por lo bajo, un nuevo pacto canovista por el que regirá ocho años un partido y ocho el otro.

Un acuerdo no para gobernar, ni siquiera para gestionar. Un chanchullo para ocupar la poltrona, el escenario: un circo que no nos lleva a ningún sitio pero que cuesta mucho dinero.

¿Es entonces el momento de entrar en política? Quizá sea el peor de todos. Y es que se matan por estos puestos.

domingo, 26 de julio de 2009

El error de comparar: "los demás lo pasan mejor"

Es curioso cómo cuando tenemos algún problema o nuestro estado de ánimo no es el mejor, caemos en el error de compararnos momentáneamente con los demás, como si nos enfrentáramos a un ente plano.

Por ejemplo, al estar en una discoteca, y no estar pasándolo precisamente bien -por la razón que sea- entramos en una dialéctica de yo contra ellos, como la siguiente: todos lo están pasando de puta madre, menos yo, que estoy amargado. Este ejercicio, que es una especie de comprobación compulsiva y poco racional, nos deja, por supuesto, en una peor posición que la de partida. ¿Qué ganamos con ello?


Los demás son felices, se dice uno en ese momento, con el objeto, quizá, de devengar cierta compasión, un mecanismo que suele suponer una enorme pérdida de tiempo.


Craso error: el ente al que enfrentamos nuestro lamentable estado se encuentra compuesto por distintas almas cuyas vidas están pobladas de circunstancias que no alcanzamos ni a imaginar. No existe el "ellos" o el "los demás" si queremos hablar de algo con visos de realidad.


Otra cosa es la imagen y la apariencia en una discoteca o reunión de sociedad, en las que la sonrisa parece una marca impuesta. De eso hemos hablado en otras ocasiones. Normalmente las personas queremos dar una imagen fuerte y positiva de nosotros mismos: no somos más que productos en un mercado de compra-venta cuyo funcionamiento no cesa en ningún instante.


No se trata, ni mucho menos, de caer en el enfermizo recurso del infeliz: buscar a otros en peor situación para así fortalecerse. Pero tampoco de recaer demasiado en este falaz tópico: ni uno está tan mal, ni los demás son un todo que se sonríe. Los casos, igual que el propio, se tratan de uno en uno. Y ya vendrán mejores tiempos.


*No tengo pretensiones de manual de autoayuda. La presente es una reflexión más sobre el comportamiento del individuo frente a las masas. Gracias por leerla.

Los domingos, tu cuarto es tu cueva


Los que ya vivís solos, en pareja, o habéis hecho de la convivencia con vuestros progenitores otro modo de socialización, al menos lo recordáis. Domingo, fatiga alcohólica o resaca, oscuridad y soledad, con el objeto de convertiros en una nueva persona pasado el necesario trámite temporal.


¿O acaso no encontrábais los domingos en vuestro cuarto vuestra mejor cueva? Aquella que podía estar a vuestra temperatura, con la cantidad de luz requerida y siempre dispuesta a ayudaros en lo que quisiérais.


Solo quedaba durante el día un obstáculo difícil y engorroso de salvar: la comida familiar, obligada en domingo y la más difícil de la semana.


Pero esta pasaba y os permitía ese rato en soledad para reponeros y volver a ser personas civilizadas y sociales.


He pasado buena parte de la tarde en una cueva y he recordado mis ratos de adolescencia avanzada y de mi aposento-panacea.

jueves, 23 de julio de 2009

¡¡¡Estás muy/más delgado!!!


Tengo veintiocho años, mido un metro setenta y dos y peso 34, 53 kilos. Sí, no llego a los treinta y cinco. Durante el día apenas puedo andar y, aunque ingiero alimentos como cualquier otro mortal, la enfermedad que me posee me hace estar cada vez más delgado. Poco a poco, más delgado...
Las cosas serían así si las profecías que mis queridos familiares y amigos me vienen lanzando desde los últimos años tuvieran una mínima base real. De 2003 a la actualidad, solo he adelgazado. Continua y constantemente. A pesar de ello, la variación en mi peso desde entonces hasta ahora -verano de 2009- no es superior a los cuatro kilos.
¿Cómo explicar, entonces, esa finura, esa precisa medición que hacen tus seres queridos? ¿Y cómo la realizan sin aparentar esfuerzo alguno, con esa naturalidad tan propia de ellos?
No hay otra razón que la siguiente: es una mezcla de mala follá con pretensiones de control. "Estás más delgado, luego te observo y te tengo sometido, a ver qué haces ahora". Adelgazar más se convierte en un fenómeno negativo, en la medida en que es algo que no te favorece necesariamente y refleja o puede dejar entrever cierta situación de nervios o estrés que te hubieran llevado a la situación actual.

Pero tu familia no entra ni en estos cálculos, es todo más instintivo, más, digamos, vocacional. La época más proclive para atacar es, quizá, el verano. Hay menos ropa y más cuerpo para enseñar, y para ensañarse con el prójimo. Ningún pariente o amigo trata de recordar cómo era tu físico un año antes, durante el verano previo, para darse cuenta de que no se han producido cambios dignos de reflexión y/o comentario.

No obstante, si una situación se define como real, acaba por ser real: estás más delgado y, lo peor, tienes que comer más.

Te obsesionas y lo interiorizas, y ahora te pesas cada dos por tres. Pero es imposible ganar peso, no hay prácticamente nada que hacer: ni comer más, ni servirse dos postres van a variar tu situación. Y, lo peor, nadie reconocerá tu esfuerzo.

¿Por qué no crear una Internacional de delgados orgullosos? ¿Por qué no revertir esta mala saña con los que, con el transcurso del año, se han hecho poseedores de unos kilillos de más? ¿Por qué no tratar a estos igual? "¡Vaya, estás hecho un cerdo seboso este verano! ¿No se te ocurre comer un poco menos por los demás?

Lamentablemente, la vida es injusta. La ligera gordura es feliz, mientras que la delgadez sigue siendo melancólica, débil, y perdedora. Seguiremos comiendo, a ver.

Me voy a la piscina

No creo que me bañe porque está sucia. O más que el agua de una bañera limpia. Y eso me basta.

Como mucho, leeré de nuevo a David Copperfield mientras me tuesto literalmente al sol.

Y digo tostar cuando podría decir freír. ¿Hasta qué grado nos cocinamos cuando nos ponemos a tales temperaturas? ¿Estamos después de un día de playa más cerca de ser comidos por otras personas? ¿Favorece el verano el canibalismo? ¿Qué es esa piel quemada que se desprende de nosotros pasados unos días?

Verdaderamente, el verano es siniestro.

miércoles, 22 de julio de 2009

Sobre viajar en el tiempo

Una vez tuve la oportunidad de viajar en el tiempo. No necesité una máquina, como esos antiguos que salen en películas y libros futuristas.

Había terminado la carrera de Económicas y pretendía seguir estudiando. Para ello, escogí una disciplina que me interesaba mucho pero a la que se le auguraba poco porvenir: Comunicación Audiovisual.

Al no poder convalidar estudios, comencé por el primer curso. El resultado fue un shock, varios flash backs y algunas situaciones curiosas. ¡Había conseguido viajar en el tiempo y ahora era yo, cinco años antes! No había operado milagro alguno: simplemente me encontraba rodeado de la gente con la que hubiera coincidido si hubiese tomado esa decisión con un lustro de antelación.

No dejé de utilizar ciertas ventajas: sabía de las salidas de la carrera y me había curtido en la facultad de Economía lo suficiente como para poder conseguir mis objetivos. No era tan difícil entablar diversos lazos con los desconocidos -y controlar toda fiesta universitaria- y, además, resultaba más fácil sacar buenas notas. Y es que uno acaba aprendiendo a base de exámenes...

Viajar en el tiempo me permitió tener una segunda oportunidad para entrar nuevo a la Universidad. Para verme a mí mismo con dieciocho y con veintitrés años, para corregir los errores cometidos en la primera ocasión...

Pero había olvidado que...

El hecho de viajar en el tiempo no me había garantizado la inmunidad: a pesar de haber borrado determinados errores del pasado, esta segunda parte no me impidió equivocarme en cosas en las que antes no había errado. ¿O quién iba a entenderme, pues parecía yo más sabiondo y a nadie podía justificárselo a cuenta de un supuesto viaje?
Además, el presente iba a quedar definitivamente condicionado por esta excursión: viajar al pasado nunca es gratis, cualquier cosa que toques cambiará en el futuro, digo, en el presente.
Al menos he vivido para contarlo. Lo dicho: de viajar en el tiempo, lo mejor es quedarse muy quietecito, no llamar la atención y pensarse mucho lo que se hace. Os animo a probar.

martes, 21 de julio de 2009

Sobre hacer un máster

Lo primero que tienes que saber para hacer un máster, más si es en el extranjero, es que merecerás el título antes de empezar a cursarlo. Las razones, dos:

- La pasta que pagas o pagan tus padres

- La más importante: el desgaste que supone poner a toda la familia a rellenar papeles. Unos papeles que se multiplican por dos si el máster es en inglés -en este blog no hablamos de posibilidades en otros idiomas- y por tres si, además, pides una beca que te lo financie.

El caso es que te aceptan en el master y tú estabas ya terminándolo...

Y todo, al fin y al cabo, es para trabajar después...

... que, por lo que tenemos entendido, cansa. Y jode.

domingo, 19 de julio de 2009

Hay que pasarlo bien (por cojones)

Me permito esta reflexión después de haber asistido a una boda cuyo excelente convite contaba, a su final, con unas cuatro horas de baile desenfrenado, no obligatorio, de las que solo consumí una cuarta parte y con cierto esfuerzo:

No has bebido porque no quieres, o porque tienes que conducir después, o porque, por alguna razón, no puedes, y lo ves todo un poco más claro. Es lógico que la familia de los novios celebre con desbordante alegría un día tan importante para sus hijos.

Pero todo parece indicar que es obligatorio que tú lo estés también flipando.

Al fin y al cabo, el escenario es el mismo de siempre, pocas variaciones. Colas de bebedores y una música a tope que te impide mantener una conversación mínimamente coherente. Recuerdas Alguien voló sobre el nido del cuco y asemejas los bebedores a aquellos enfermos que tomaban la pastilla para no ponerse excesivamente nerviosos o rebeldes; en aquella película, además, la enfermera jefe ponía una determinada música para crear un ambiente particular. ¿Casualidades? Más bien, cosas que le vienen a uno a la cabeza.

- Lo que te pasa a ti es que estás muy mal follao, por eso escribes estas cosas. ¿Por qué no bebes un poquito y te pones a bailar, o buscas alguna tía? Venga, haz como yo.

Respuestas como estas interrumpen, afortunadamente, tu reflexión -como una especie de ruido exterior- y te hacen regresar a la tierra con un aire de culpabilidad -"joder, sí que soy raro"- para empezar a divertirte brutalmente durante unos minutos (todo lo que puedes aguantar). Sin alcohol es como ir sin gasolina, el empuje se acaba enseguida...

Si es necesario beber tanto y tener el musicón tan alto, es que probablemente se esté intentando tapar algo muy sonoro. Y te vuelve el mismo individuo, u otro, y te repite que bebas. Y que ligues, o que bailes, para no ser raro y no dar la nota.

Porque parece como si, con tu cara larga y, en cierto modo, justificada, estuvieras poniendo en evidencia a los demás. Como si al estar de brazos cruzados señalaras o hicieras una crítica general.

- ¿Por qué no te vas? Para estar así, yo me iría.

Y es que ya no hace falta que te insistan en la bebida, porque ya lo tienes tú interiorizado como un alter ego que te vigila por si te desvías. Y sabes cuál es la única solución.

- Me voy, sí, tan temprano, ¡hasta la próxima!

Y lamentas perderte la pelea etílica que corona cada velada.

Para los (actuales) prosistas del ciclismo


Ahora que gana Contador y suena como Induráin...

Ahora que un buen español -parece que no como Carlos Sastre- se viste de amarillo...

Ahora os ponéis los maillots escondidos hace diez años y cantáis por escrito la grandeza del ciclismo. Se acabó el doping.

¿Dónde estuvisteis durante los años oscuros? Cuando el fallido Pantani y el imperio de Armstrong; cuando la epidemia del doping y la persecución al ciclismo y de sus profesionales; cuando el Giro de Italia ya no existía; cuando nadie celebró el mundial de Astarloa; cuando la escapada-bidón de Pereiro; cuando Heras trabajaba para el Zar...

¿Dónde estábais, poetas de la cuesta?

Ahorradnos vuestras crónicas, ahora que un buen español vuelve a recordar a Induráin. Pasaos al motociclismo, o al pádel.

sábado, 18 de julio de 2009

Esta noche salimos


Ayer cayó (y calló) la noche y se apagó el secador del terral malagueño.

Estuve en un bar desconocido por los que solo conocen un tipo de "juerga" y solo la conocen en el casco antiguo. O, peor, en los bares de "la costa". Nido del engaño conyugal más franquista y de los turistas profesionales de la noche más falsa y engañosa. Paso previo para "escandalizarse" en un buen club de alterne, vagón de cola para el que no tiene tanta suerte con el sexo no tan opuesto.

A muchos kilómetros. El bar Emily Oh! es una carpeta forrada, como la que llevábamos al colegio, pero con fotogramas en blanco y negro. Humphrey Bogart o Katharine Hepburn son dos de los cientos de actores de esa superestructura yanki a la que a los que no nos gusta lo impuesto no nos podemos resistir. Es la atmósfera del local.

Aunque sea la misma música que uno puede localizar a través de los cien distribuidores y servidores gratuitos en Internet, se agradece la comprensión, el humo del tabaco a donde no llega Zapatero y un rato tranquilo. Solitario en comunidad.

Por ahora, me vale esto, que no es poco.

jueves, 16 de julio de 2009

Ciudadanos orgullosos...

Hay ciudadanos que están orgullosos de su ciudad, pero quizá por una especie de, digamos, contrato pactado al nacer. Es decir, no aman la localidad o el pueblo en los que viven por sus cualidades objetivas, sino por el mero hecho de que se trata de su ciudad. Su patria chica.

Es un fenómeno que se salta la dicotomía entre izquierdas y derechas. Los ciudadanos extremadamente orgullosos de serlo son integristas y se ponen nerviosos ante cualquier crítica: están en la tierra prometida.

Un ejemplo lo experimento en mi ciudad, Málaga. Dicen de Málaga que es la provincia malagueña que más apego crea entre sus habitantes de todas las españolas. Y eso se nota mucho.

Málaga ciudad no destaca precisamente por gozar de buenas playas. En ocasiones bañarse en Málaga es como encoger, hacerse diminuto y caerse al agua de un váter: es verdad, hay agua y te refrescas, pero una sospechosa espumilla amarilla vigila a los bañistas y no se va de mayo a noviembre...
"Es que la gente se echa mucha crema para el sol, eso no es nada". De acuerdo, pero si fuera solo crema, esta no me estaría sonriendo y haciéndome el corte de mangas. ¡Es que puede salir andando cuando quiera!

Por eso, nunca me baño en Málaga. Ni cuando al acercarme al paseo marítimo veo llegar a los vecinos más madrugadores y comentar "pues hoy el agua estaba limpísima". No se me escapa que uno todavía conserva en la cabeza una bolsa de plástico que ha conocido en su último baño. Es que los hay que se acostumbran.

Por esta y por otras razones, algunos ciudadanos me sorprenden en su ferviente amor a la tierra. Una tierra que podríamos cambiar y mejorar, y no soportar llueva o nieve. Si me ven por la playa malagueña, seguro que no será debajo de esa agua. Por suerte, la espuma amarilla (odioso y artificial color) no ha aprendido, aún, a salir de marcha por las noches.

miércoles, 15 de julio de 2009

No iba a escribir nada pero...

... me había propuesto que todos los días tuvieran una entrada en este blog. Una experiencia que vivo por segunda vez, pues mi anterior espacio, "El cuarto oscuro", tuvo cientos de entradas y dio lugar a un libro, "Un año sin botellón", que sigue cogiendo polvo en una caja que tengo guardada en Madrid.

Y aquí seguimos.

Hoy estaba en la playa y, bueno, me puse a pasear por la arena. A lo lejos, los destellos del sol me impidieron ver algo que, al acercarme, estaba bastante claro. Había un niño de unos cuatro años solo, perdido, llorando. Con una mano intentaba localizar a sus padres.

Pero nadie quería ayudar al niño. Los adultos salían corriendo asustados del pequeño. "¡Un niño, cuidado, podemos salir en la tele si lo tocamos!" "¡Nada de cogerlo, no voy a ser el próximo Santiago del Valle!" El niño seguía solo.

Ni corto ni perezoso, pasé de esta superestructura neocon que ha creado la tele para asustar a la gente. "No pienso dejarme llevar por la marea, es solo un niño".

Ayudé al pequeño a encontrar a sus padres y me estuvieron muy agradecidos. Tanto, que me invitaron a tomar algo en un chiringuito. "La cosa está muy mal, la crisis, este gobierno...".

Todo parecía ir bien hasta que llegó la policía. Media hora después yo ya estaba en una celda, por si acaso.

La jugada había sido grabada desde el principio: tocamiento de brazos y contacto en la pelvis; daño producido en el chico, de 0,62; la asociación Cortar el Pene a los Varones Sospechosos reclama nueve años de cárcel, la sala, atestada de medios de comunicación ...; no sé cómo irán las cosas, pero la próxima vez espero que el destello del sol me ciegue de manera más intensa.

Curso de Financiación Autonómica

Tremendo artículo del Profesor Vicenç Navarro, que nos ayuda, por primera vez, a entender parte del conflicto de la financiación autonómica:

Una manera de ver la relación entre Cataluña y España (de la cual Cataluña forma parte) es analizar qué ha ido ocurriendo con el gasto público social que afecta, en gran manera, a la calidad de vida de las poblaciones de Cataluña y de España. Tanto para una como para la otra, la dictadura fascista (y sí, creo que debe definirse como fascista a aquella dictadura, por las razones que he explicado en Franquismo o Fascismo. Público, 28.05.09) fue muy negativa. El gasto público social cuando el dictador murió era el más bajo de Europa. El sistema de contabilidad del estado español de entonces (no existía todavía la Generalitat) no permitía conocer el gasto público social en Cataluña. Pero si el de toda España. Era un 14% del PIB, un poco más que la mitad del promedio de los países que más tarde formarían la Unión Europea de los Quince (UE-15). El déficit social heredado de la dictadura era enorme.

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martes, 14 de julio de 2009

Tu piscina ya no es la que era

A veces, te paras a pensar, y te das cuenta, de verdad, de que te has hecho mayor. Incluso viejo, vaya usted a saber. Esto no sucede con un gatillazo, un tremendo tirón en la espalda o al ver que uno se ha quedado sin pelo. O cuando uno se da cuenta de que tiene cinco hijos. No, no, nada de eso. Hay pistas mucho más sutiles que nos ofrecen el camino.


Has vuelto a casa de tus padres -tu casa, por supuesto- por unos meses y frecuentas la piscina. Esa piscina que antes era tan grande y divertida y que ahora está casi vacía. No hay niños jugando, como cuando eras "pequeño".

Bueno, rectifico. Sí hay niños. ¡Pero son hijos de los chicos y chicas con los que tú jugabas allí apenas antesdeayer!

Son millones, una masa. Cuando a la gente le da por parir es insaciable. Y te puedes encontrar solo frente a ocho niños que llevan dos horas bañándose en tu piscina. Dos horas sin salir del agua...

Está claro que en ese agua no vas a bañarte. ¡Dos horas sin salir del agua!

Descartado el baño, te fijas en tus ex compañeros de juegos que sí tienen empleo, no como tú, que estás parao, y te das cuenta de cómo les van las cosas. O, al menos, del empeño que ponen en mostrar que son unos triunfadores. Para ello la tecnología ha inventado todo tipo de trastos. Ahora bien, la barriga y la calvicie siguen a tu favor y denuncian a quien está sufriendo más el paso de los años.

No es que los niños no te gusten, es que esos niños no te gustan. Y es que no son niños, son síntomas. Señales de edad, de futura vejez, son el paso del tiempo. Por tanto, para luchar contra este envejecimiento prematuro que pronto se tornará en muerte, no tienes otro remedio que, con el pie, tratar de ahogar a uno de esos síntomas. Al más cabezón, en señal de protesta.

Sí, entiendo que todo haya acabado tan mal y que, después de los bofetones y la policía, hayas acabado en ese agua de meados. Pero es el riesgo que tienes que correr. ¡No se puede luchar contra el tiempo!

lunes, 13 de julio de 2009

Serie pedagógica: irte de vacaciones con tus padres...

Vale, dice tu madre que este año os vais a un hotel a Cádiz, de cinco estrellas...

Sabes que van a tirar la casa por la ventana y te sientes culpable: no vas a pagar nada, no tienes trabajo ni ganas de tenerlo. Pero qué cojones, viva la clase media...

No obstante, para disfrutar de esos días de asueto, te lo tienes que currar. Tus padres te van a sorprender.


Una vez llegados al maldito hotel, después de que tu padre se pierda tres veces y blasfeme cuatro, llega el momento en el que tienes que intervenir para que tu progenitor no se líe a hostias con el recepcionista que, mononeurónico, no entiende cómo su empresa ha podido daros una habitación incorrecta: lógicamente tu padre y tu madre no pueden dormir en una cama supletoria en el baño de las limpiadoras...

Tu habitación está estupendamente pero no te ha dado tiempo a acostarte en la cama y tu madre ya reclama tu presencia. Como una comercial del hotel, quiere mostrarte las instalaciones en las que vivirás durante 96 horas... Emociones fuertes desde el principio.

El día se ha pasado entre los primeros ajustes y las vueltas al coche para recoger lo que habíais olvidado. Además, hay que ir al puto pueblo a comprar Coca Colas: no hay cojones de beberse las del mini bar ya que os arruinaríais. Y llega la noche, que, como siempre, es lo mejor del día para los que solo encuentran cosas negativas. O son demasiados realistas.

Y llega el desayuno. De repente, ¡todos y cada uno de los miembros de tu familia han cobrado fuerzas para despertarse un 8 de julio a las 8:30! No te lo crees cuando ves a tu hermano que vive de noche decirte "vente a desayunar" -igual es que acaba de llegar de juerga y está medio borracho, es mejor seguirle el rollo-.

No te lo crees mientras bajas unas escaleras atestadas de gente igual que los tuyos directos al comedor. ¿Pero hay allí algo más que un desayuno?

No tenías ganas de levantarte y ahora tienes que desayunar. Cojones, cuántas cosas. Mientras te entretienes buscando algo comestible y compatible con una garganta seca de recién levantado, ves, de fondo, a tu padre y a tu madre entusiasmados, hablando con un cocinero.

Querrías desayunar en una mesa solo pero quedaría mal. Ni siquera en una mesa cerca de tu familia. Y es que no quieres que nadie te hable. Es extraño pero todos esperan tu puta llegada. ¿Qué vas a desayunar? En este tipo de citas todos se vuelven muy gastronómicos, hablar de comida cuando se come con hambre parece un deber. Y los ves levantarse y volver con unos platos que no vaciarán en la vida.

Pero ahí está, tu padre. Te escruta y te persigue, no puedes escapar. Te mira con ojos saltones mientras terminas tu última tostada. La que quieres que sea la última tostada del día para tener un día lo más normal posible: a saber, volver a acostarte cuando termine esta ceremonia.

Pero él te conoce y te tiene controlado: los dos lo sabéis, él ha estado hablando con un cocinero y no por hablar. Luce dos huevos fritos que ya se ha esforzado en hacerte ver. Conoce de sobra lo que te puede joder en ese momento y no lo va a dudar. Sabes perfectamente que hay huevo frito. Y que tu padre te lo va a preguntar. Entonces, te acabas rindiendo a la evidencia:

- Oyes, que hacen ahí unos huevos fritos que te cagas. Hay un tío, que yo he hablado con él ya, que está muerto de ganas de hacer huevos fritos. Vete y te coges uno y te lo comes.

Y al final, quizá por una fuerza que no controlas, acabas comiéndote el huevo frito. Y lo que entre después. Y, acto seguido, a la playa a quemarse. Ya habrá tiempo de dormir, de estresarse, de buscarle las vueltas a las cosas. La familia, ante todo, es una institución por algo. Ya necesitarás cualquier cosa y te ayudarán. ¿Un poco de pan para mojar?

¡No nos lee ni Dios!

Supongo que creeréis que este blog tiene, al menos, 12.000 visitas al día. Que su diferente diseño y calidad literaria lo están consolidando en la lista de los mejores espacios de España. Que normalmente nos citan en los medios y nuestras entradas son fuente de no pocos argumentarios de los principales partidos del arco parlamentario. Sobre todo, de los más progresistas. O sea, BNG e IU.

Me imagino que, por todo esto, os dará vergüenza publicar comentarios que miles de personas leerían después. A mí me pasaría lo mismo.

Pero para ello quería daros la siguiente noticia: ¡no nos lee ni Dios!

¡Ya podéis comentar! Recordar que más vale comentario en entrada que euro en una cuenta de banco que pondré en los próximos días.

Saludos.

domingo, 12 de julio de 2009

Cuidado con querer mucho a Chávez...

Si por algo se puede distinguir esta tribuna que el imperio (Internet) nos permite, es por perseguir el borreguismo y el pazguatismo hasta la muerte. Más allá de toda ideología, en la conducta del autor de las líneas que componen cada entrada del blog, permanece un intento de criticar lo establecido y dado por bueno sin cuestionamiento previo.

Hago esta declaración de principios porque empieza a preocuparme la admiración y ferviente entusiasmo que muchos activistas, simpatizantes o simplemente bloggers profesan hacia señores como Hugo Chávez o Raúl Castro. Viene de lejos: la Administración Bush se despachó a gusto creando un Eje del Mal, ideal para que el antiamericanismo de los que rechazamos las dictaduras mononeurónicas se viera mutado en un populismo revolucionario provisional, siempre desde la butaca del salón y una Coca Cola en cada mano. Craso error.

No creo que América Latina esté encarando un mal giro: de la integración vertical y patio trasero de los EEUU, la mayoría de los pueblos del subcontinente ha pasado a una organización con visos de igualitarismo y avance, centrados más en el crecimiento sostenible y en la redistribución de la riqueza, garantes de una evolución factible a largo plazo.

Pero de eso a decir que "la esperanza" está allí media un abismo. ¿Qué sabemos del señor Chávez? ¿Acaso viviríamos en la Cuba castrista, renunciando, por tanto, a tener más de dos pares de botas? ¿Algún incondicional de Morales ha barajado marchar para la alta Bolivia? No son pocos los que se ofenden ante estas puyas, pero creo que son necesarias.

Me gustaría ver un ALBA integrado por veinte países, un Méjico de izquierdas o una Colombia democratizada. Pero para eso hace falta tener paciencia y olvidar los modos del pasado: los caracazos lo son desde la izquierda y también desde la derecha. Chávez tiene modos de tirano y podría acabar siéndolo si alguien no le avisa previamente. ¿Y qué haríamos los que hemos alabado su resistencia, si a la vuelta de la esquina se volviera el Mussolini de turno? El necesario apoyo, pero con un buen colofón de crítica. Más útil que la adulación irreflexiva.

sábado, 11 de julio de 2009

¡Qué buena está nuestra Ministra de Igualdad!

Lo dicho.

Hay una turba de progres/as que, al escuchar un comentario como el que figura en el titular de la entrada, se rasga las vestiduras y entona el manido "¡machista!"

Ahora resulta machista reconocer tu interés por el sexo opuesto. En ese caso, estamos ante un caso claro de machismo.

"No", argumentan, "es que es una Ministra que está ahí por sus méritos y tú solo miras su físico". Mirar "solo" el físico no supone demérito para el resto de cualidades que no se manifiestan con la misma claridad ante la pantalla del televisor. Es más bien la descalificadora reacción la que denota la inseguridad en la titular del ramo: ¿no están quienes critican acaso justificando o temiendo el motivo de su elección como miembr(a) del Ejecutivo?

¿Cómo se calificaría el comentario de una chica ante un Ministro atractivo? ¿Sería también machismo, feminismo galopante o materialismo cárnico? ¿Acaso ellas no manifiestan también sus instintos y se encuentran igual de poseídas por lo seductor de la sociedad de la imagen?

No dejemos que el progreso se detenga y permitamos la revisión de ciertos dogmas. Y dejemos a los demás en paz, de vez en cuando. Lo que no quita denunciar el machismo, y la mala follá.

viernes, 10 de julio de 2009

Fantasmas de la crisis

En los años veinte ya se lo temían: algo malo estaba a punto de llegar. Pero no fue hasta los treinta cuando comenzó el desfile de monstruos y pesadillas: La momia, Drácula, El hombre-lobo, King Kong... Una detrás de otra, estas imágenes del mal poblaron el celuloide de las grandes salas en los Estados Unidos. Y fueron útiles: a través de estas figuras, las personas podían desahogar los miedos que estaban viviendo en la época: el paro, el crack bursátil, la pobreza, la pérdida del porvenir... En Europa, España vivía la invasión de los bárbaros nacionales, Italia conocía el reinado de un antepasado de Berlusconi; y Francia y Gran Bretaña reconocían su miedo al patriarca del mal, el creador de la ignominia nazi, Adolph Hitler, que, para colmo, acabaría dándose la mano con otra alma cándida, Josif Stalin, poco menos que para dominar el mundo.

Lejos estamos, por suerte, de estas sombras. No obstante, se viven momentos de penuria: nos quedan años de paro, endeudamiento y contracción de la demanda. Cierran comercios y resurge la reacción racista ante la inmigración ilegal y legal. Un fantasma no marxista recorre Europa.

El cine, en esta ocasión, todavía no revela estas sombras: las películas de sonido de impacto para dar susto siguen siendo las mismas, y los nuevos monstruos no pasan de adaptaciones de cómics o juegos de video-consola... Una crisis, pero creativa.

No obstante, la realidad, muchas veces más ficticia que la ficción, sí ofrece pistas que nos distraen y nos permiten olvidar que nuestro modelo de vida colapsará en breve: Álvaro Pérez, el bigotes; Paco Camps, el curita; el tesorero mangutero Bárcenas; la espía Esperanza Aguirre; el cerebro Correa... Asistimos al desfile de toda una trama de mercenarios comparables con aquellos Amedo, Domínguez, Echalier, Sánchez, Labbade, Sancristóbal, Vera... Cada uno en sus circunstancias y, sobre todo, con algo en común: todos trincan. Tiempos de crisis, tiempos de distracción. ¿Se os ocurre alguno más?

jueves, 9 de julio de 2009

Dime cinco cosas buenas de Aznar...

Dice el ex presidente Aznar que se plantea todos los días volver a la política española. A continuación, lo que sería propio de mí consistiría en enunciar todas las cosas que no me gustan del personaje. Pero como lo votó tanta gente, voy a intentar hacer el esfuerzo contrario. Las personas no son blancas ni negras, y denigrar a un individuo de la forma en que solemos hacerlo con este supone insultar a un montón de ciudadanos que confiaron en su gestión. ¿Qué se le puede reconocer a este señor?

- Después de salir derrotado en las elecciones de 1989 y 1993 contra un monstruo como Felipe González, Aznar resistió y ganó por poquísimo en 1996. Eso tiene un mérito: constancia de opositor, y la humildad de quien sabía -al menos por entonces- que no tenía un especial talento y tenía que intentar compensar como fuera ese déficit.

- Resistir después de estar a punto de ser asesinado por ETA, al lado de su casa. Podrá decir tonterías, pero este atentado no lo fabricó él.

- Llegar a un partido perdedor, Alianza Popular, y convertirlo en la formación más potente de España. Ni buena ni mala, es la que más militantes tiene y la que más siente los colores. Y eso es gracias a este señor bajito y con bigote.

- Marcharse a los ocho años: decidirlo y cumplirlo. A pesar de saber que podría haber repetido -obviamente sin suceder el 11-M-, Aznar acabó haciendo, al menos, lo que dijo en un momento.

-No aparecer manchado por ningún escándalo de corrupción. Ni siquiera por una sospecha. Aznar no figura como el "señor X" de ninguna trama interna, a pesar de alguna decisión con consecuencias genocidas. Si hizo algo, será difícil que lo sepamos.

Como podéis ver, hasta de este tipo de personajes se pueden sacar cosas dignas de reconocimiento, como mínimo. Ahora os propongo a vosotros la ristra de lo negativo. ¡Será mucho más fácil!

miércoles, 8 de julio de 2009

Lo de Camps tapa la crisis por momentos

Está muy bien que se esté linchando mediáticamente al curita, Paco Camps. El caso del presidente autonómico deja en una anécdota lo de Pilar Miró y sus trajes, sobre todo por la mierda que parece que hay detrás de este presunto delito de cohecho.

El problema es que dejemos que este asunto cope toda la agenda de la política nacional. Si nos limitamos a que Camps, Bárcenas y Gürtel en general sean los acontecimientos considerados más importantes para los españoles, nos estaremos haciendo un flaco favor.

¿Qué hay del pendiente cambio de modelo económico español? ¿Es este necesario y compatible con los recursos que tenemos? ¿A cuánto debería ascender el nivel del endeudamiento público? ¿Es pertinente abrir el debate sobre la reforma de determinadas instituciones europeas para poder intervenir con mayor agresividad en la maltrecha economía?

Estas y otras cuestiones de máximo interés están quedando solapadas por el tema de la corrupción conservadora. Que puede ser importante para muchos, pues mantiene al PP contra las cuerdas, como quien dice. Pero los ciudadanos seguirán distanciándose de la política. Y ya van muchos años así.

martes, 7 de julio de 2009

Michael Jackson sigue vivo

Mientras escribo estas líneas tienen lugar los fastos del funeral de la estrella Michael Jackson. Un cantante blanco -como lo definían en tono de sorna los de Gomaespuma- que, antes de su fallecimiento, se encontraba más que desaparecido musical y artísticamente.

No somos pocos los que pensamos que, con su muerte, Jackson ha pasado a estar un poco más vivo; al menos, ha conseguido marcar la agenda: las canciones del artista se repiten en las emisoras musicales y en las generalistas y todo el mundo recuerda, sobre todo, aquello que le ligaba al cantante y, mucho menos, las miserias que lo acabaron convirtiendo en un personaje un tanto oscuro.

Dicen que no hay nada como morirse, y es posible que a Michael Jackson le haya venido relativamente bien. Por esa regla de tres, de haber sucedido hace quince años, la jugada le habría venido redonda, pues habría evitado buena parte de los escándalos que acabaron por perjudicar su figura.

Lo que sí está claro es que una muerte ha provocado la visibilidad de un personaje que para muchos estaba ya más que olvidado; muere físicamente pero renace en su aspecto musical o artístico: ¿Merece la pena el esfuerzo? Dicen que las estrellas brillan durante años y años aunque lleven ya tiempo desaparecidas. No estamos ante el mismo caso, pero estoy seguro de que hoy muchos añoran a quien tenían, en vida, más que olvidado.

Me perdonan la frivolidad, pero la superestructura cultural de los ochenta no es que fuera precisamente existencialista...

Chorizos, y otros embutidos

Será presunto, pero está casi demostrado ya que Francisco Camps es un chorizo profesional. Con la aureola de presidente imbatible, ha permitido crecer a su alrededor una auténtica trama de rufianes agradecidos y crecidos por las mayorías absolutas conservadoras. Algo que ya sufrieron los socialistas como consecuencia de sus éxitos electorales en los años ochenta. Vamos, que todos, si no iguales, se comportan de manera bastante parecida.

El caso de Camps recuerda a películas cómicas sobre la mafia y sobre las chapuzas que en el seno de esta se cometen. Pero también la oposición socialista entra en el sainete: ¿se imaginan al señor Jorge Alarte como presidente de la Generalitat? Seguro que ni él mismo lo hace. Parece el PSPV, como el PSM, un partido diseñado para mantener el statu quo: permanecer en la oposición, con las ventajas que esto supone.

La miseria actual también es, por tanto, la miseria de la izquierda. Que Berlusconi salga en las portadas de los diarios con el pito al aire es también un reflejo de lo podrido de la oposición centrista y progresista italiana: el italiano seguirá mandando porque los demás, incapaces, se lo permiten. Ya solo le falta mear desde el trampolín de su piscina.

En España seguiremos igual. A Camps lo juzgarán, pero seguirán votando los mismos y lo mismo. No hay, en muchos aspectos, alternativas políticas a la carcunda conservadora. Y esto beneficia a Zapatero, experto, junto a su segundo José Blanco, en lo que el sociólogo Pierre Bordieu denominaba la "competencia por lo bajo". Cuando menor sea el nivel, menos se notarán los patones de los Pajín, Corredor, Sebastián, Garmendia, Aído, etc. Y a los ciudadanos, que nos den. Es decir, el mismo embutido de siempre, junto al inevitable chorizo.

lunes, 6 de julio de 2009

UPyD, ¿en dificultades?

Está en juego que mi predicción se cumpla. Tras la salida de Mikel Buesa, más militantes críticos se quejan del supuesto autoritarismo de Rosa Díez.

domingo, 5 de julio de 2009

No es Honduras, es Hugo Chávez

Honduras ha entrado definitivamente en la agenda. Un pequeño país de Centroamérica, en pleno verano de 2009, se ha convertido en uno de los temas más codiciados por las secciones de Internacional de los principales periódicos, que, en fechas recientes, han olvidado el conato de "revolución verde" iraní para prestar atención a la situación de los militares y el recientemente conocido presidente Zelaya.

La cuestión es si este país sería noticia hace unos diez años, cuando la correlación de fuerzas y gobiernos era bien distinta en América latina.

Desde entonces, en el subcontinente está operando un cambio que inquieta a muchos, y que se puede resumir como un nuevo modelo de integración continental, de tipo horizontal, alternativo al existente hasta el momento, vertical y totalmente dependiente de los intereses de los EEUU y sus organismos adláteres (FMI, OCDE, BM, etc.).

El icono y principal conductor del cambio es sin duda, Hugo Rafael Chávez Frías. Bajo su mandato se ha producido un auténtico cambio en la situación socioeconómica en Venezuela: ha vuelto la lucha de clases a un continente demasiado acostumbrado a ser la chacha de los yankis y, por qué no, también de los españoles.

Por eso, todo presidente que cometa el error de parecerse al venezolano corre el peligro de obtener una respuesta como la que ha recibido el tal Zelaya.

Este golpe de Estado interesa a muchos: a las oligarquías amenazadas en Honduras y a ciertos sectores del imperio estadounidense, ahora ligeramente aplacados por los nuevos aires, pero que esperan volver a controlar el patio trasero. Por último, esta situación dictatorial beneficia al propio Chávez, tan aficionado a potenciar las situaciones de enfrentamiento a favor de su régimen, que dista mucho de ser modélico en muchos aspectos.

De Honduras se dejará de hablar pronto y habrá que encontrar otros canales. Zelaya, por ahora, ha agitado el fantasma del chavismo en Centroamérica. Y no es bueno que cunda el ejemplo.

miércoles, 1 de julio de 2009

¿Es Internet totalitaria?

El otro día estuve buceando por Google y buscando qué salía con mi nombre y apellidos. No es precisamente la primera vez que lo hago.

Aparecen muchas entradas. La mayoría están relacionadas con mi etapa como redactor jefe de EL PLURAL. Muchas de estas expresan posiciones nada objetivas sobre la Iglesia, el Partido Popular, el presidente Rodríguez Zapatero o muchos otros aspectos de la vida política española.

Es decir, que, en el ejercicio de mi actividad profesional, he ido dejando rastro. Un camino que mancha y que permite a cualquiera conocer mi ADN ideológico, o bien mi capacidad de sumisión a una determinada línea editorial.

Pero se puede profundizar y pueden encontrarse fotografías mías; vía redes como Facebook es posible acceder incluso a vídeos o instantáneas más personales.

De este modo, una persona que tuviera que hacer un determinado dossier para una empresa, o bien que me estuviera investigando, tendría un montón de información nada más conectarse a la red. Y no es algo que haya pensado demasiado cuando me pronunciaba públicamente a través de este soporte: se trata de un contrato implícito que en seguida olvidamos.

El caso es que la ilimitada libertad de Internet esconde una ilimitada capacidad de vigilar. Hay un ojo que está alerta y capaz de ver mucho de lo que somos y de lo que hemos hecho. Como estamos acostumbrados a este medio, actuamos cada vez de modo más espontáneo, y ya no hace falta ser un hacker para acceder a datos íntimos y personales. El mero método de la inferencia o la deducción ya aportan muchos datos de por sí.

No hace falta referirse a las webs con fotos de menores para ver el lado oscuro de Internet. Una red global que tiene muchas virtudes pero que escapa a nuestro control sin ninguna duda. Una biografía, la nuestra, que queda grabada en la red y a disposición de cualquiera. No ha de cundir la paranoia, pero sí estar intelectualmente alerta: esta calle virtual está llena de gente, y en la calle hay de todo.